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Desde 1415 cuando Gregorio XII renunció al papado, no había surgido otra ocasión donde un pontífice haya dimitido a su puesto hasta el 11 de febrero de 2013, cuando Benedicto XVI anunció su intención de desertar como jefe de la Iglesia Católica.

visita gdf papa francisco

Culminada esta histórica renuncia papal  y cerrada la sede vacante, el Colegio Cardenalicio fue quien estuvo al frente en la Santa Sede hasta la realización del cónclave donde se elegiría al sucesor de Joseph Ratzinger, mismo que inició el 12 de marzo.

Desde su inició, se consideró a Jorge Mario Bergoglio como un candidato reformista, con edad y capacidad para reformar la curia romana. A pesar de ello, no figuraba entre los papables más sonados, pero antes de que se hiciese efectiva su renuncia, Benedicto XVI había tenido un gesto hacia Bergoglio, al designarlo como miembro de la Pontificia Comisión para América Latina, lo que se interpretó como un mensaje implícito de confianza.

Luego de cuatro votaciones que se dieron entre el 12 y el 13 de marzo donde la fumata fue negra, a las 19:05 hubo humo blanco en El Vaticano, anunciando la buena nueva. El nuevo papa fue el cardenal argentino, quien adoptó el nombre de Francisco, convirtiéndose así en el primer latinoamericano y primer jesuita en convertirse en Pontífice.

Minutos después de este anuncio, Francisco salió sonriente al balcón luego de recibir sobre sus hombros el peso entero de una Iglesia católica lastimada, pero con grandes esperanzas de renovación.