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La firma rusa Cosmocourse planea empezar en dos o tres años las pruebas de su vehículo recuperable para excursiones suborbitales, a unos cien kilómetros sobre la Tierra, comentó a Sputnik su director general, Pável Pushkin.

suborbital

La nave será lanzada desde una base espacial rusa, conforme al proyecto, aprobado por la corporación estatal Roscosmos y financiado por un inversor privado, que prevé empezar la producción de los aparatos en 2018 y realizar las pruebas de vuelo en 2019 o 2020.

El vehículo suborbital de Cosmocourse incluye dos elementos recuperables: un cohete impulsor que sería eyectado desde una lanzadera y una cápsula para siete personas —seis turistas más un instructor— que descendería en paracaídas.

Los turistas tendrán que desembolsar entre 200 mil y 250 mil dólares por un vuelo suborbital de 15 minutos, y antes de embarcarse en esta costosa aventura deberán hacer un curso preparatorio de tres días y pasar un exhaustivo chequeo médico.

“Durante cinco o seis minutos permanecerán en estado de ingravidez, flotando libremente en una cápsula de 30 metros cúbicos”, explicó el director de Cosmocourse.

Hasta ahora, comentó Pushkin, dos personas, ambas de Rusia, “tienen la firme intención de realizar el vuelo y están impacientes por someterse a una revisión médica” para los vuelos.

La compañía tiene previsto comenzar con las inscripciones y reservas de clientes a partir de 2018.

Además, según el ejecutivo de la empresa, los turistas espaciales tendrán que firmar un documento en el que exonerarán a la empresa de cualquier responsabilidad sobre su integridad física en situaciones de emergencia.

El director de Cosmocourse subrayó que el primer lanzamiento de prueba será realizado sin pasajeros. Sobre la posibilidad de que él mismo realice el vuelo a la subórbita terrestre, Pushkin respondió que probablemente participe en la etapa final de las pruebas.

Por el momento se desconoce si la rampa de lanzamiento se construirá en la base espacial de Kapustin Yar, en la provincia de Astracán, o en Baikonur, el cosmódromo que Rusia alquila en Kazajistán.

El vehículo todavía no tiene nombre pero las diferentes denominaciones técnicas que se usan en los documentos para referirse a él son complejo espacial suborbital recuperable —MSKK, por sus siglas en ruso—, lanzadera espacial suborbital recuperable —MSRN, por sus siglas en ruso— y aparato espacial suborbital recuperable —MSKA, por sus siglas en ruso—.

Pushkin señaló que la empresa sigue de cerca las actividades de compañías extranjeras, incluida SpaceX, de Elon Musk, sobre todo por lo que respecta al aterrizaje. Sin embargo, el proyecto de Musk ya ha perdido varios cohetes durante sus pruebas.

Actualmente, el costo del proyecto de Cosmocourse se estima en unos 150 millones de dólares. La iniciativa de crear un vehículo espacial turístico surgió de un inversor privado ruso.

(ntx)