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Durante siglos, críticos de arte, científicos y turistas han examinado el retrato de Lisa Gherardini, esposa de Francesco de Giocondo, conocido como ‘La Mona Lisa’ y pintado por Leonardo da Vinci. Se han preguntado quién era esa figura misteriosa, qué vio Leonardo en ella, y, lo más importante, el porqué de su enigmática media sonrisa.

mona lisa tumba

El crítico artístico de The Guardian, Jonathan Jones, parece haber ideado una respuesta propia para esa última pregunta. La señora no está sonriendo más porque tiene una ETS: sífilis, para ser exactos. Y a pesar de que ella está posando para lo que más tarde se convertirá en el retrato más famoso de todos los tiempos, no puede dejar de pensar en su enfermedad y su muerte inminente.

La principal evidencia para la teoría de Jones se encuentra en el libro de contabilidad de un convento florentino que testifica la compra por parte de la mujer de Giocondo de un frasco de agua de caracol a su boticario. Este extraño líquido se consideraba un antídoto para las enfermedades de transmisión sexual.

En el momento en el que se pintaba la ‘Mona Lisa’, la sífilis se propagaba rápidamente por toda Europa. Por lo tanto, de todas las enfermedades venéreas potenciales que la mujer podría haberse contraído, Jones conjetura que la sífilis era la más probable.

Jones reconoce que su diagnóstico es poco seguro, pero la dolencia, según él, explicaría esa expresión enigmática y tímida de Mona Lisa que ha encantado a incontables personas durante cientos de años.

Fuente: SputnikNews