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Un equipo de investigadores japoneses está a punto de poner en marcha en los alrededores de la nueva isla volcánica de Nishonoshima, un robot marino que hace de centinela contra tsunamis y podría salvar vidas.

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El investigador de la Universidad Kobe, Hiroko Sugioka lanzó su invento al mar, un robot autónomo Wave Glider equipado con hidrófono, micrófono, cámara rápida y una conexión por satélite para hacer una prueba por la costa de Nishonoshima.

Fabricado por Liquid Robotics, el autómata aprovecha la energía del oleaje y del Sol para funcionar hasta por un año sin combustible.

La versión de Sugioka está diseñada para comunicarse con un paquete de sensores colocado en el suelo marino. El aparato analiza los cambios en la presión del agua y los campos magnéticos para buscar señales de la formación de un tsunami. Esto permite que un centro terrestre de tsunamis emita una señal de alarma en cuestión de entre tres y cuatro minutos después de su detección, tiempo suficiente para que la gente se dirija a terrenos elevados.

Una de las principales ventajas del sistema es su relación costo-efectividad,señalaron los investigadores.

Las boyas de detección de tsumanis en alta mar pueden transmitir esa información mediante un enlace de satélite, pero requieren kilómetros de cable para anclar las boyas al suelo marino, algo que Sugioka calcula que hace que sean 10 veces más caras que su sistema.

En marzo de 2016 se produjo un terremoto de 7.8 en la escala Richter en la costa de Sumatra (Indonesia). La red de boyas de la zona fracasó en su intento de proporcionar lecturas que indicaran si se había generado una ola y que tan grande era. Como resultado, las autoridades indonesias tuvieron que emitir una advertencia a partir de las lecturas sísmicas del terremoto.

Cientos de miles de personas huyeron, y esperaron durante horas para comprobar si llegaba a tierra una gigantesca ola, pero nunca llegó.

Japón aún recuerda el terremoto Tohoku, de magnitud 9.0, que en 2011 generó un tsunami que fue mal pronosticado.

Sugioka señaló a la revista Scientific American que su robot empezará a monitorear Nishinoshima a tiempo completo en mayo. Si las pruebas salen bien, el sistema podría ser replicado y desplegado allí donde aceche la amenaza de tsunamis.

(ntx)