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La primera aventura del reportero Tintín, creado por el belga Hergé en 1929, tiene una versión en colores que llegará mañana al mercado, en conmemoración del 88 aniversario de su publicación original.

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“Tintín en el país de los soviets” era hasta ahora el único de los 24 títulos de la serie “Las aventuras de Tintín” que aún no se había reeditado en colores.

Publicada originalmente en el suplemento Le Petit Vingtième, la historia ganó una primera reedición de la editorial Casterman en 1973, pero conservando su blanco y negro de origen, aunque Hergé había pasado a emplear colores en sus obras en 1942.

“La coloración amplifica la legibilidad de la historia, la claridad de los dibujos y sorprende por su modernidad, como si se tratara de un nuevo álbum”, afirmó Casterman y Moulinsart, empresa que gestiona las obras de Hergé.

El responsable de la coloración, Michel Bareau, utilizó técnicas digitales de coloración y la cuatricomía, con tonos sobrios que remiten a los pasteles de los años 1920 y 1930.

“No podíamos usar los colores de la tirada clásica de Tintín porque en los años veinte Hergé no tenía esa gama cromática, la técnica de impresión no lo permitía”, dijo.

El trabajo de reedición en colores tomó dos años y medio y ha sido criticado por Alain Baran, quien fue un amigo cercano y secretario privado de Hergé durante sus últimos cinco años de vida, hasta 1983.

“No me puedo alegrar por la publicación de una versión en colores de la primera aventura de Tintín”, afirmó en entrevista con el diario belga Le Soir.

A su juicio, “nadie, excepto el mismo Hergé, podría efectuar la coloración de ´Tintín en el país de los soviets´ con el propósito de comercializar el álbum entero de la misma manera que las otras 22 aventuras de Tintín que llevan la firma Hergé”.

El secretario señaló que el autor jamás retocó o coloreó “Tintín en el país de los soviets”, como sí hizo con las otras primeras aventuras de su héroe publicadas originalmente en blanco y negro.

Según Baran, Hergé consideraba la historia como una “obra de juventud”, que “no tenía realmente su plaza entre los tradicionales álbumes de Tintín”.

“La coloración de ´Tintín en el país de los soviets´, y principalmente el hecho de publicarlo bajo el nombre de Hergé, son infracciones al principio de que tras la muerte de un creador el respeto de sus obras impone que permanezcan en el estado en que éste las ha dejado”, argumentó.

Bareau se defendió de las críticas afirmando que el trazo de Hergé no ha sido cambiado en nada, “no más realzado”.

Casterman espera vender medio millón de copias de la nueva edición de “Tintín en el país de los soviets” en 2017.

De momento, el libro, de 144 páginas, solo se publica en francés y flamenco.

Su versión en blanco y negro ha vendido ya 2.2 millones de ejemplares en todo el mundo.

(ntx)