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Las personas que viven cerca de las carreteras que registran tráfico pesado podrían estar en mayor riesgo de desarrollar demencia, según los resultados de una nueva investigación que se llevó a cabo en Canadá.

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Los científicos siguieron a casi dos millones de personas en Canadá durante 11 años para estudiar la asociación entre la proximidad residencial a las principales carreteras y su posible incidencia con enfermedades como demencia, Parkinson y esclerosis múltiple.

El estudio reunió dos cohortes poblacionales de adultos, uno de 20 a 50 años de edad y otro de 55 a 85 años, todos residentes de la provincia canadiense de Ontario, con domicilio cercano a carreteras principales y libres de las referidas enfermedades neurológicas.

La incidencia de demencia, enfermedad de Parkinson y esclerosis múltiple se determinó a partir de bases de datos administrativos de salud provinciales con algoritmos validados y se evaluó la asociación entre la proximidad al tráfico y los tres males.

Para ello se utilizaron modelos de riesgos proporcionales y se ajustaron por factores individuales y contextuales como diabetes, obesidad, tabaquismo, lesiones cerebrales e ingresos de vecindario, además de que se estudió la exposición a contaminantes en el aire.

En un artículo publicado en la revista británica The Lancet, los investigadores señalaron que las personas que viven cerca de vías de intenso tránsito están asociadas a una mayor incidencia de demencia, pero no a la enfermedad de Parkinson o de esclerosis múltiple.

De acuerdo con los resultados, durante los 11 años de estudio se registraron 243 mil 611 casos de demencia (alrededor del 11 por ciento de los participantes) entre las personas que vivían a menos de 50 metros de una carretera.

El riesgo fue de 7 por ciento entre quienes habitaban a más 50 metros de la carretera, 4 por ciento entre las personas que radican hasta 100 metros de distancia y 2 por ciento entre residentes ubicados a 200 metros.

Los investigadores estiman que la contaminación del aire o el ruido del tráfico podrían estar contribuyendo al deterioro del cerebro.

Casi 50 millones de personas en todo el mundo padecen demencia, pero las causas exactas de la enfermedad que priva a las personas de sus recuerdos, aún no se entienden por completo.

(ntx)