Seleccionar página

Uno de los edificios más importantes de lo que fue el centro ceremonial tenochca ha sobrevivido al paso de medio milenio, en un estado de conservación único que los transeúntes del Centro Histórico de la Ciudad de México pueden constatar desde ahora al asomarse a un par de ventanas arqueológicas habilitadas en la calle República de Argentina, entre Justo Sierra y San Ildefonso, gracias al esfuerzo realizado por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

ventanas-arque

Las dimensiones del Gran Basamento que ahora queda expuesto a la vista pública, no dejan duda sobre su relevancia, ya que mide 40 metros de norte a sur. Su frente principal hacia el lado oeste atraviesa la calle y entra parcialmente por debajo de los edificios aledaños, por lo que no se tiene certeza de su ancho en un eje este-oeste, aunque se calcula que debe ser de las mismas dimensiones por sus cuatro lados.

El Gran Basamento presenta evidencias de por lo menos cinco etapas constructivas que comprenden el periodo entre 1440 y 1521 d.C. De manera que en los gobiernos de Moctezuma Ilhuicamina, Axayácatl y Tízoc se hicieron diversas ampliaciones, en tanto que durante los mandatos de Ahuízotl y Moctezuma Xocoyotzin se realizaron remodelaciones al edificio, que coincidieron con la llegada de los conquistadores españoles.

Aunque por ahora se desconoce la función original de esta construcción o si estuvo dedicada a alguna deidad mexica, en opinión de los arqueólogos, evocaba “una montaña sagrada áspera”. Esta carga simbólica del edificio se deduce de las lajas incrustadas que decoran uno de sus muros en talud.

Estos nuevos “guiños al pasado” se hallan a poco más de dos metros de profundidad bajo los pies del viandante que cruza la calle República de Argentina. La primera ventana mide cerca de 13 m de longitud, mientras la segunda abarca 4 m de largo por 3.25 de ancho. Aparte de varias subestructuras del edificio, se observa la intrusión de un drenaje de tubos de barro vidriado que se hizo durante el Porfiriato, así como bloques de andesita que son la base de un drenaje virreinal.

Para una adecuada conservación del Gran Basamento, estos espacios se equiparon con deshumidificadores industriales que regulan la humedad y cuentan además con iluminación fría a base de LEDs, redundando en la mejor apreciación de los vestigios por parte del peatón.

Las ventanas arqueológicas distribuidas en el Centro Histórico de la Ciudad de México tienen el propósito de mostrar que ésta fue una enorme ciudad, una ciudad que no solamente incluyó al Templo Mayor, sino 78 grandes edificaciones, que gracias al trabajo tanto del Proyecto Templo Mayor como del Programa de Arqueología Urbana, se están recuperando.

Asómate a una de estas ventanas y sorpréndete con las grandes obras que construyeron nuestros antecesores.

 

Lugar: Ventanas Arqueológicas

Dirección: República de Argentina, entre Justo Sierra y San Ildefonso, Centro HIstórico, Ciudad de México.

Horario: De lunes a domingo, 05:00 – 23:00 hrs.

Entrada libre.