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Cuando nuestros hijos están entrando en la adolescencia, como padres comenzamos a preocuparnos bastante. Sin duda alguna, es una etapa complicada tanto para ellos como para nosotros, por lo que es importante saber cómo ayudar a nuestro hijo durante la fase adolescente sin morir en el intento.

padre adolescente

Durante la adolescencia, es común que los hijos se sientan presionados por sus responsabilidades y por empezar a entender cómo funciona el mundo de los adultos. Suelen manejar su ansiedad yendo contra sus padres o alejándolos por completo de sus círculos sociales.

Sin embargo, estas actitudes no pueden evitar que los padres pongan límites claros a la libertad de los pequeños, porque esto les permitirá alejarlos de las malas decisiones.

A nadie le gustan las charlas excesivamente largas, especialmente a los adolescentes. Una conversación prolongada los pondrá de peor humor. En vez de dar una conversación larga, intentemos ser francos y directos. A nuestros hijos les gustará ser más tratados como adultos que como niños, por lo que debemos darle eso en pequeñas dosis, de forma que la relación sea más confortable para ambos, y estemos más cerca de nuestro hijo.

Si sentimos que a veces los canales de comunicación con los chicos se cierran en todo sentido y necesitamos ayuda, busquemos un mentor. Puede ser algún familiar que nuestro hijo admire por su personalidad, o un maestro que tenga buena onda. Esto se debe a que muchas veces los hijos no se sienten cómodos al hablar de determinados temas con sus padres, o no quieren darles la razón. Por eso, tener un mentor puede ayudar enormemente a los adolescentes.

Un tiempo para la familia debe tenerse entre los planes con los hijos adolescentes, aunque sea una vez a la semana, como ir a comer juntos, dar una vuelta por el parque, ir al cine. No dejemos que los hijos digan no a este plan, porque si no, siempre lo rechazarán. Pasar tiempo con la familia nos hará estar más unidos y los chicos podrán ver la importancia de tener una familia y sentirse agradecidos por ella.

Convertirse en adulto implica muchas responsabilidades sociales, por lo que es importante animar a nuestros hijos a que comiencen a participar como voluntarios en diferentes causas. Esto les permitirá tener una visión realista de cómo es el mundo y los harán moralmente responsables en un futuro.

Respeta su espacio propio -su habitación es para ellos un santuario, un lugar sagrado donde unos pocos fieles pueden entrar; e intentar acercarte a sus intereses, serán dos reglas para una mejor convivencia.

Pero por sobre todas las cosas, hay que demostrarles la fe que tenemos en ellos; además de confiar en sus decisiones y aprender a escucharlos sin emitir juicios.

De vez en cuando, hay que recordar cómo eramos a esa edad. Seguramente, descubriremos muchos puntos en común con nuestro hijo adolescente.