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El dinosaurio “Dippy”, un Diplodocus de 32 metros de largo que se exhibe desde 1905 en el Museo de Historia Natural de esta ciudad, será desarmado a partir de hoy para irse de gira a otras ciudades del Reino Unido.

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El esqueleto llegó al Museo de Historia Natural en 1905 donde ha permanecido en diferentes salas a excepción de cuando fue desarmado para protegerlo de los bombardeos de la II Guerra Mundial.

El vestíbulo principal Hintze Hall alberga la gigante estructura de 292 huesos que ha estado en el mismo lugar desde 1979 y que es un emblema del popular museo que cada año recibe a más de cinco millones de visitantes.

“Dippy” será sustituido por el esqueleto de una ballena azul que colgará del techo como parte de un proyecto de renovación que busca crear conciencia sobre las especies en peligro de extinción.

El director del museo, Michael Dixon, justificó la decisión de sustituir a “Dippy” por una ballena azul al afirmar que es un ejemplo de “la escala de nuestra responsabilidad” para conservarla.

La víspera, el museo recibió miles de personas que se tomaron la foto por última vez con el dinosaurio tipo reptil que vivió hace 156 a 145 millones de años.

Pertenece al grupo de los saurópodos, una especie que se caracteriza por su cuello alto, cola larga y cabeza pequeña.

Para sorpresa de muchos, “Dippy” es una copia del fósil original que fue descubierto en Wyoming, Estados Unidos en 1898.

El rey Eduardo VII, que estuvo en el trono de 1901 a 1910, vio el bosquejo del Diplodocus y mandó construir un molde para las salas del Museo de Historia Natural.

Dippy es una de las diez réplicas del original que se encuentra en el Museo de Historia Natural Carnegie en Pittsburgh, Pensilvania.

En 1898, el profesor de la Universidad de Yale lo clasificó como un nuevo tipo de dinosaurio y el “animal más colosal de la Tierra”.

El esqueleto de una ballena azul que sustituirá al dinosaurio fue escogido para ilustrar la investigación que realiza el museo sobre la extensa biodiversidad de la Tierra y su futuro sustentable, así como para explicar los orígenes y la evolución de la vida.

La ballena fue encontrada varada en las costas de Irlanda en 1891. Fue adquirida por el Museo de Historia Natural y su esqueleto se encuentra desde 1938 en una de las salas, pero este año será reubicada en el vestíbulo principal para darle la bienvenida al visitante.

(ntx)