Seleccionar página

Despertar todos los días al lado de él o ella, hacer el amor, tener un proyecto de vida en común y compartir una casa, es lo único que se busca cuando se decide ir a vivir con el novio o la novia. 

union libre

La unión libre entre las parejas es un fenómeno que apareció en la década de los 70 como una moda en la que los jóvenes decidieron no casarse religiosamente y más tarde, tampoco accedieron al matrimonio civil. Tuvo su auge en Europa y fue expandiéndose a países desarrollados por rechazo a la obligatoriedad de los enlaces civiles.

En México, las uniones libres se han duplicado en las últimas dos décadas y los divorcios van en aumento, al tiempo en que disminuye la cifra de matrimonios, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) que arrojan que el 5.6 por ciento de la población de 15 años y más, declaró estar separada o divorciada en 2010, lo que supera el 3 por ciento que indicó estar en esa misma situación dos décadas atrás, en 1990.

A cada rato escuchamos bromas sobre el “infierno” que supuestamente resulta ser el matrimonio, y ante eso, la unión libre parece ser la opción ideal. Sin embargo, para expertos en derecho civil existe un gran desconocimiento de lo que implica este modelo de convivencia.

no-mat

En la actualidad, los involucrados deciden la unión libre en función a un desencanto por las instituciones y principalmente por razones económicas, puesto que las parejas ven el matrimonio como un gasto; hombres y mujeres en edad adulta no consiguen el trabajo deseado, por tanto no tienen los suficientes ingresos y optan por este tipo de enlace.

Asimismo, la idea del matrimonio para toda la vida asusta a los jóvenes, al parecer no se sienten preparados ni seguros de poder cumplir con tal compromiso; por otro lado los cambios que presentan las nuevas generaciones, como por ejemplo el inicio de la vida sexual a una edad más temprana, el acceso a los métodos anticonceptivos, la postergación del matrimonio en pos de la superación personal, la independencia de la mujer y su incorporación a la vida laboral, la influencia de los modelos de vida de otras culturas, etc., son elementos que conforman un ambiente más relajado que definitivamente también influye en su vida afectiva.

Por otro lado, también existe una falsa idea de que no se crean ningún tipo de derechos y obligaciones, es decir, se puede pensar que cuando se da por concluida este tipo de relación, no hay nada más que reclamar y solo habría que dar las gracias. Esto es realmente utópico, porque ahora, por más que los jóvenes decidan vivir en unión libre para librarse de firmas y de convenios legales, el Estado ya se está encargando de imponer garantías sin que se firme un papel, literalmente como si se hubiera casado.

De esta manera, la unión libre permite que alguno de los dos miembros pueda demandar al otro una indemnización por daños y perjuicios si alguno llega a actuar de mala fe; además, se conceden derechos alimentarios y sucesorios al igual que un cónyuge en el matrimonio.

El comenzar una vida de pareja bajo el concepto de unión libre muy comúnmente se toma a la ligera; la pareja comparte un espacio y responsabilidades, gustos y formas de pensar, se atraen, llevan una vida sexual activa y sienten el deseo de permanecer con el otro indefinidamente.

Más allá de todas esas situaciones, la decisión de vivir juntos debería tomarse con mayor seriedad, contar con amor, preparación, planeación, gran disposición y compromiso, para que la unión sea perdurable sin sentir limitaciones, las cuales supuestamente las encuentran en la ley y la religión.