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Cuando se está divorciado, las primeras navidades pueden llegar a ser un poco traumáticas, sobre todo si se tiene hijos, ya que se inicia una disputa por los días que se pasarán junto a ellos.

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Más allá de cómo se haya desarrollado la separación, civilizadamente o de modo conflictivo, la época navideña toca fibras sensibles y comienza a sentirse la soledad, el temor, la incertidumbre.

Lo primero es pensar en la felicidad de los hijos ante todo, ya que en las separaciones, son la parte más susceptible. Debemos hacer un esfuerzo junto con nuestra ex pareja en estas fiestas por dejar en un segundo plano las disputas y rencores, y lograr que los hijos las disfruten como siempre.

Intentar mantener una relación cordial con el otro es lo más beneficioso para los hijos. Hay que intentarlo aunque nuestro ánimo no esté en su mejor momento.

Para que disfrutemos de nuestras primeras fiestas decembrinas luego del divorcio, es importante adoptar una actitud positiva y llevar a cabo algunos consejos para combatir la tensión y lograr que los hijos la pasen bien.

Antes que nada, debemos exponer nuestros planes a nuestra ex pareja y preguntar también cuáles serán lo de él/ella para poder llegar a un acuerdo que sea justo para todos.

Evitar a toda costa confrontaciones, sobre todo enfrente de los niños. Debe existir un diálogo abierto y flexibilidad, la rigidez y cerrazón lo único que hará es que se cierren puertas con lo que se estaría generando un especie de “castigo” en donde todos la pueden pasar mal.

Si la separación fue en términos amigables, no hay que descartar la posibilidad de pasarla juntos, aún cuando haya parejas nuevas. Aquí se le estaría dando a los hijos la imagen de un ambiente de tolerancia y respeto, pero sobre todo un buen ejemplo de que ellos son lo más importante.

Si hay una discusión acerca de los días de fiesta que cada uno quiere pasar con los hijos y se tiene la custodia compartida, lo lógico es que Nochebuena y Navidad lo pasen en casa de uno de los padres, y Año Nuevo con el otro.

En cuanto a los regalos navideños, se suele cometer la equivocación de comparar y competir con la ex pareja sobre quién hace los mejores obsequios a los pequeños. No se puede aprovechar una mejor situación económica para posicionar a los hijos a favor, haciéndoles regalos que el otro no se puede permitir. Con este tipo de situaciones lo único que se genera es fomentar una actitud caprichosa y materialista que no les beneficiará en nada. Lo ideal sería pactar los regalos que ambos van a comprar para que sean cosas equitativas y necesarias para los pequeños.

Anteponer la felicidad de los hijos, organizar todo con tiempo y sobre todo, evitar caer en la tentación de exponer críticas sobre el otro en presencia de los niños, serán la clave para que todos pasen una muy Feliz Navidad.