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Médicos británicos advierten de la importancia de vigilar a los niños pequeños a la hora de comer uvas. Estas frutas son la tercera causa más común de ahogamiento infantil provocado por alimentos, después de los perritos calientes y las chucherías.

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Un artículo publicado en Archives of Disease in Childhood, de la revista médica BMJ, advierte sobre el riesgo de ahogamiento que supone comer uvas enteras para los niños menores de cinco años. Los autores, expertos en medicina de urgencias, afirman que la mayor parte de la población no es consciente de este peligro.

Los productos alimenticios están detrás de más de la mitad de casos de asfixia mortal en ese rango de edades. Las uvas son la tercera causa más común en incidentes de ahogamiento por comida, después de los perritos calientes y los caramelos.

“Las uvas son frutas ovales, envueltas en una piel suave y ligeramente flexible. Con perritos calientes nos referimos a las salchichas, porque comparten algunas características con las uvas por su riesgo. En cuanto a dulces, nos remitimos a chucherías cuya dureza podría dificultar su extracción en caso de asfixia”, señala Jamie G. Cooper, médico de urgencias en los Servicios Nacionales de Salud (NHS) en Aberdeen.

Y es que las vías respiratorias de los niños son pequeñas, no tienen todos sus dientes desarrollados para masticar correctamente, su reflejo de deglución aún es inmaduro y se distraen fácilmente. Todo esto les hace más proclives a ahogarse.

Las uvas suelen ser más grandes que sus vías respiratorias. A diferencia de otros objetos pequeños y duros, como las nueces, su superficie suave les permite bloquear por completo las vías y dificultan la extracción si no se tienen herramientas especiales.

En el artículo, los especialistas describen tres casos que necesitaron tratamiento urgente e inmediato. En dos de ellos, los niños murieron. El tercero, de dos años, sufrió convulsiones y hubo que reducir la hinchazón en su cerebro y drenar sus pulmones por acumulación de líquido. Además, pasó cinco días en cuidados intensivos antes de recuperarse.

“No hay cifras exactas, pero es probable que la gran mayoría de episodios de asfixia se controlen con medidas de primeros auxilios, o haciendo que el paciente tosa insistentemente”, explica Cooper a la hora de precisar si todos los casos de asfixia infantil pueden resolverse con técnicas adecuadas como la maniobra de Heimlich.

A pesar de las múltiples advertencias que hay en los paquetes de juguetes sobre el riesgo potencial de ahogamiento, estas no están disponibles en productos alimenticios como las uvas o los tomates cherry.

Por ello, los expertos aconsejan cortar los alimentos en piezas adecuadas antes de dárselas a niños menores de cinco años, además de enfatizar la importancia de la supervisión adulta mientras los pequeños comen.

Fuente: SINC