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Con el arribo de la Navidad, llega Papa Noel o Santa Claus y los Reyes Magos, y con ello, toca hacer la carta de los regalos. Muchas de estas cartas llegan a ser realmente interminables.

niños navidad

En ocasiones, los adultos podemos vernos reflejados y recordar nuestra niñez cuando no nos trajeron esa casa de muñecas o pista de cochecitos que tanto deseábamos y nos entra un sentimiento de culpabilidad si Santa o los Reyes no cumplen con los deseos de nuestros hijos. Y es que como padres, es muy difícil establecer un límite para demostrarles que los queremos, sobre todo en esta época.

Pero también, dar muchos regalos a nuestros hijos podría abrumarlos y condicionarnos a que el año próximo, el número de sorpresas bajo el árbol sea mayor. Si a esto sumamos que en estos tiempos, los niños suelen pedir cosas que tienen que ver con tecnología como consolas de videojuegos, tabletas, smartphones, entre otros, cuyos precios a veces superan lo que se tiene presupuestado para los regalos, nos metemos en un dilema entre dar ese gusto quedando endeudados o sentir culpabilidad por no cubrir esos deseos.

Esta situación debemos tomarla como una oportunidad para inculcarle a nuestros hijos límites, y enseñarles que el cariño no se mide por lo que se tiene materialmente. Aunque vivimos en una sociedad donde el consumismo rige muchas de nuestras decisiones, recordar el significado de estas fechas será más importante de lo que creemos.

Vale la pena que en estos días, aprovechemos a reforzar en nuestros hijos valores como el agradecimiento por tener salud, familia, amor, cariño y respeto, los cuales son irremplazables, que no se venden en la tienda y son una parte esencial de su bienestar y para su vida entera.

Si bien, como padres siempre vamos a querer lo mejor para nuestros hijos y seguramente en el centro comercial veremos muchas cosas que podrían gustarles, también hay que pensar que comprar más juguetes de los que realmente se pueden financiar, lo único que generará en nosotros es una gran presión económica que más adelante podría desembocar en un ajuste en los gastos diarios del hogar.

La satisfacción que tu hijo sienta por los regalos que le traiga Santa y por la convivencia navideña, dependerá de qué tanto nos esforcemos en transmitirle lo que para nosotros significa. Escribamos juntos su carta y recordémosle que esa noche, Santa o los Reyes deberán repartir muchas sorpresas alrededor del mundo; por lo que tendrán mucho trabajo y les será imposible llegar con todos los regalos que les piden todos los niños, así que seguramente solo dejarán dos o tres opciones de las que puso en su carta.