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Cada año, a mediados de diciembre, los astrónomos miran hacia el cielo y presencian un misterio, el cual se anuncia con una ráfaga de estrellas fugaces. Durante varias noches seguidas, de decenas a cientos de meteoros por hora atraviesan las brillantes constelaciones de invierno. Cada una de ellas es un pequeño acertijo que espera ser resuelto.

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“Se trata de la lluvia de meteoros de las Gemínidas, que alcanzará su punto máximo los días 13 y 14”, dice Bill Cooke, de la Oficina de Medio Ambiente de Meteoros de la NASA. “A pesar de que las Gemínidas nos visitan cada año, todavía no las entendemos por completo”.

Los cometas de hielo producen la mayoría de las lluvias de meteoros. Estos cometas arrojan chorros de meteoros cuando los calienta la luz solar. Pero las Gemínidas son distintas. Su origen no es un cometa sino un objeto extraño llamado 3200 Faetón. Según los astrónomos se trata de un cometa rocoso. Pero ¿de qué se trata? Un cometa rocoso es, esencialmente, un asteroide que se acerca mucho al Sol; se acerca tanto que el calor solar quema los residuos polvorosos que cubren su superficie rocosa. Esto podría formar una especie de cola de grava.

Durante observaciones realizadas por la sonda espacial STERO de la NASA desde 2009 a 2012, se detectó una pequeña cola que sobresalía por detrás de la roca. “La cola brinda evidencia irrefutable de que Faetón eyecta polvo”, dijo David Jewitt, astrónomo de la UCLA.

El equipo de trabajo de Jewitt cree que el polvo es eyectado por la fractura térmica de la corteza del asteroide. Un proceso relacionado, que recibe el nombre de “fractura por desecación” (como cuando el lodo se agrieta en el lecho de un lago seco), también puede desempeñar un importante papel. El hecho de ver que 3200 Faetón produce una cola, aunque sea pequeña, da confianza a los investigadores de que Faetón es en verdad el origen de las Gemínidas.

La lluvia de meteoros de las Gemínidas de este año tendrá su punto máximo las noches del 13 al 14 de diciembre, llegando a poder verse unos 120 “meteoros del cometa rocoso” por hora. Aunque este año, la lluvia de meteoros puede verse un poco deslucida por la coincidencia con la luna llena, que será la última superluna del año.

Teniendo en cuenta el tiempo claro y un cielo oscuro, la lluvia de meteoros de las Gemínidas puede ser vista en la mayor parte del mundo, a pesar de que se verá mejor por los observadores en el hemisferio norte. Así que abrígate y disfruta del espectáculo.

Fuente: NASA