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Dicen que el amor de lejos es de pensarse. Cuando leemos o escuchamos “relaciones a distancia”, casi siempre pensamos en si podríamos mantener o no un noviazgo a larga distancia y lo que esto implica. Tener una pareja fuera de la ciudad o del país no es fácil, pero claro que se puede.

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Antes de bajar los brazos o renunciar a ese amor, hay que ser honestos con nosotros mismos y si nos interesa que funcione, tendremos que trabajar mucho más.

El amor a distancia no es algo de la vida moderna como muchos piensan. Solo hay que recordar aquellos soldados que iban a las guerras o debían estar en trabajos remotos alejados de sus familias. Siempre han existido parejas que deben enfrentarse a la dura prueba de vivir separados o a distancia.

Contrario a lo que sucede en las relaciones tradicionales, en las relaciones a distancia los involucrados procuran dar lo mejor de sí y minimizan las diferencias. Lo mejor de todo es que los integrantes de la pareja tienen una vida independiente al margen de la relación. Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas. La distancia también pesa y muchos no están dispuestos a soportarlo.

Si estamos convencidos de que es la forma en que queremos vivir el amor, hay que tener en cuenta ciertos detalles que nos ayudarán a llevar nuestra relación a distancia de la mejor forma:

– Centrémonos en el presente: No dejemos que la nostalgia de lo que fue y el anhelo de lo que será nos llene de tristeza por el presente, pues igualmente debemos disfrutar la felicidad de tener un amor correspondido. Vivamos cada contacto con alegría y emoción.

– Comunicación: Hoy en día la tecnología parece estar de la mano de los amores a distancia, pues tiene muchas herramientas para poder estar comunicados con esa persona especial. Podemos variar entre llamadas telefónicas, Skype, mensajes de texto, correos electrónicos y hasta cartas escritas en papel, para que siempre sea una sorpresa y vivamos de maneras diferentes el amor, pero tampoco estemos todo el día conectados porque se corre el riesgo de que se agote la “chispa”.

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– Alejar los malos pensamientos y dudas: Existen ciertos pensamientos tóxicos que le pondrán trabas a la relación y nos van a llenar de dudas. Relajémonos y alejemos esos pensamientos que nos hacen mal y sólo nos aportan a la distancia una gran carga.

– Tener claro lo que pretendemos: Amar a nuestro pareja y respetarla es esencial, pero también hay que tener en claro qué es lo que pretendemos de esta relación y lo importante que es para nosotros. Para que funcione una relación a distancia es fundamental que los dos estemos en la misma sintonía.

– Ser divertidos: Si cada vez que hablamos con nuestra pareja nos ponemos a llorar porque la extrañamos, la relación no va a ser saludable ni durará mucho. Hay que disfrutar tanto como nos sea posible.