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En la actualidad, las creencias y preferencias religiosas individuales son más diversas que en cualquier otra época. Ya no sólo existen católicos o protestantes, también hay quienes practican el Budismo, quienes creen en la Cábala, y otros más que no creen en absolutamente nada y se definen como ateos o agnósticos. Pero, ¿qué pasa si la persona de la que nos hemos enamorado profesa una religión diferente a la nuestra?

matrimonio mixto

Más aún ¿estamos a punto de formar un hogar con esa persona a pesar de ello? Aclarar la mente al respecto para tomar la mejor decisión y poder explorar al mismo tiempo lo mejor de la relación amorosa es importante para poder tener éxito.

¿Por qué elegir estar con alguien que piensa diferente a ti? En los tiempos modernos ya no puede definirse como “pareja” a la simple unión de una mujer y un hombre de la misma nacionalidad e idioma. La historia ha demostrado que una pareja puede constituirse de personas de diferentes nacionalidades, idiomas o de edades totalmente dispares. Entre esa amplia diversidad se encuentran parejas que profesan religiones diferentes. Si se decidió estar con esa persona, es quizá, por una simple razón: Nos llena en todos los demás aspectos y el amor mutuo va más allá de esa y otras diferencias.

¿El amor todo lo puede? Aquí entra en juego la comprensión, entendimiento mutuo y expansión de las ideas. Las parejas que están en desacuerdo en un aspecto, pero siguen juntas y felices a pesar de ello, es porque se complementan perfectamente en otras dimensiones. Estas parejas han comprendido que vivir el momento presente y procurar ser felices es tan importante como defender las creencias personales tanto políticas como religiosas.

¿Es lo mismo religión que espiritualidad? Fundamentalmente hablando, las enseñanzas religiosas que nos han inculcado se deberían resumir en amor, paz y concordia. De aquí que sea tan importante reconocer la verdadera espiritualidad en uno mismo y nuestra pareja. En otras palabras: se pueden encontrar personas perfectamente equilibradas y con una conciencia espiritual en todas las religiones, formas de pensar y denominaciones.

¿Y si nada de esto funciona? Si en nuestra experiencia, las diferencias ideológicas dan lugar a discusiones y desacuerdos frecuentemente, entonces es momento de evaluar de nuevo la relación. ¿En verdad podremos lidiar con estos problemas todo el tiempo? ¿Nos convendría mejor esperar por la persona que comparta nuestra misma fe? ¿Qué pasará cuando lleguen los hijos? O en el caso de un matrimonio, ¿se puede salvar aún lo que queda del mismo? Responder estas preguntas con la mayor sinceridad posible, ahorrará muchos dolores de cabeza.

En cualquier caso, es importante recordar que la prioridad consiste en ser feliz y sentirse pleno día a día. Después de todo, éste es el estado mental perfecto para estar en contacto con el Creador.