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Trabajar con base en los resultados alcanzados es una manera de incrementar la productividad sin pensar en cuánto tiempo se labora al día. Esta tendencia viene con fuerza en el gremio empresarial; donde cumplir objetivos palpables es más interesante que mantener a un empleado sentado ocho horas diarias en su escritorio.

Esta técnica marcará el futuro de las organizaciones, ya que su grupo de trabajo laborará con un calendario específico de los logros para contribuir en el desarrollo del éxito colectivo. Las compañías buscan saber qué pasa y cómo se hace.

Una persona que trabaja jornada completa en la oficina, está expuesta a distracciones e interrupciones. El tiempo que pierde en temas no relacionados con el trabajo, como ir por un café y permanecer en la cafetería con sus compañeros, salir a comprar unos bocadillos o sostener una llamada telefónica, resta concentración y productividad.

La medición hace parte de la vida diaria. Por ejemplo, se mide la actividad física para saber cómo está el ritmo cardiaco y cuántas calorías se perdieron; en las redes sociales se aplica también para conocer el alcance de una publicación; en las centrales de transporte, se hacen métricas que arrojan resultados sobre la afluencia de pasajeros. Entonces, también se debe medir la productividad laboral.

La medición de la eficiencia del personal en base a resultados y no por horas trabajadas, ayuda a las empresas en la atracción de capital y ofrece a sus clientes indicadores exactos de lo que conseguirán y en cuánto tiempo.

Luego de darse a conocer los niveles productivos de los colaboradores, es saludable compartir dichas cifras e incentivar a quienes sobresalen en la nueva estrategia empresarial, y promover en otros actuar de la misma forma. Un buen comienzo es centrarse en las tareas más complejas al iniciar la jornada, para favorecer las metas a mayor escala.