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La obesidad, como ya es sabido, es un problema grave de salud pública en nuestro país. En la actualidad, el sobrepeso y la obesidad son el quinto factor principal de riesgo de defunción en el mundo. Cada año fallecen por lo menos 2.8 millones de personas adultas como consecuencia de ésta.

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Falta de nutrición adecuada, sedentarismo, factores medio ambientales y genéticos, ponen a la población mexicana ante un riesgo que afecta tanto a niños como adultos. Pero el sobrepeso y la obesidad no solo alteran la salud física de las personas, sino también afectan su vida emocional y social.

Ser “gordita” o “gordito” vuelve a las personas fácil blanco de críticas y burlas logrando que la autoimagen y autoestima se vea deteriorada.

La sociedad, sobre todo en los últimos años, demoniza y culpabiliza a la persona obesa. La delgadez extrema se ve como un objetivo deseable y las personas que la consiguen son admiradas por su figura, su fuerza de voluntad, se las ve deseables, triunfadoras.

Por el contrario, las personas obesas son vistas como individuos sin fuerza de voluntad ni capacidad de esfuerzo, incapaces de controlarse a sí mismas, vagas y sin ningún cuidado de su aspecto físico.

La obesidad es un grave impedimento a la hora de conseguir una pareja, ya que los ideales estéticos actuales buscan los cuerpos musculosos en los hombres y la delgadez extrema en las mujeres. La persona obesa siente que es muy difícil que alguien se sienta atraído por su físico y, además, se sentirá cohibida e insegura a la hora de intentar acercarse a alguien.

Aunque por lo general se podría decir que la discriminación y rechazo es por igual en ambos sexos, lo cierto es que afecta más al género femenino. Sin embargo, como en todo, hay sus excepciones que rompen con la regla y aunque los estereotipos de belleza cada vez presentan modelos de perfección estética inalcanzables que incluso en ocasiones llevan al género femenino a caer en trastornos alimenticios como anorexia y bulimia, cada vez hay más voces que están reivindicando la imagen de las mujeres con kilitos de más.

Salir con una “gordita” puede ser una experiencia diferente a la que se tendría saliendo con una chica delgada o dentro del promedio. Todos estamos acostumbrados a buscar a una mujer “normal” y con cuerpo delgado, pero las mujeres con curvas tienen cualidades distintas.

– Ellas no sienten miedo a comer. Para la mayoría de nosotros, resulta bastante aburrido cuando salimos a comer y la chica pide solamente una ensalada. Posiblemente sea más barato, pero es aburrido verlas contando calorías y dejando de disfrutar uno de los mayores placeres de la vida.

– Ellas no están pensando constantemente en lo que otros dirán de cómo se ven. Si les gusta una prenda de vestir, se la ponen sin el mayor complejo.

A pesar de que estas ventajas han surgido en la actualidad, el salir con una persona “gordita” requiere también un trabajo para que su autoestima nunca decaiga, a través de una evaluación clara y realista de la persona, en la que se haga consciente de sus puntos fuertes.

Una vez que se dé cuenta de sus cualidades y de que merece ser amada, contará con más posibilidades de resultar atractiva a los demás.

No todos tenemos que parecernos a una estrella de cine para conseguir pareja. Tenemos múltiples cualidades que pueden resultar atractivas a los demás y que no tienen que ver con nuestro físico. Sólo hay que saber explotarlas y encontrar el público adecuado.