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Una nueva investigación del Colegio Universitario de Londres confirmó el antiguo consejo de “no ir a la cama enojado”, ya que encontraron que el sueño puede hacer más difícil para la gente olvidar las cosas que prefiere no recordar.

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Investigadores británicos llevaron a cabo un estudio que les permitió verificar el por qué las personas eran menos capaces de reprimir un recuerdo negativo si dormían poco después de experimentar algo desagradable.

Normalmente, el sueño ayuda a las personas a procesar la información del día y la almacena en su memoria, y según los investigadores este proceso de solidificación de recuerdos durante el sueño también hace que sea más difícil suprimir los negativos.

Los resultados sugieren que las personas deben tratar de resolver los argumentos antes de ir a la cama y no dormir con ira, dijo el coautor del estudio, Yunzhe Liu.

En el estudio, los científicos pidieron a 73 hombres en Inglaterra mirar 26 fotos neutrales de rostros de personas, es decir que no estaban asociadas a emociones positivas o negativas.

A la par, cada una de estas fotos fueron emparejadas con imágenes perturbadoras como fotos de cadáveres, niños llorando y personas heridas. De esta forma, los voluntarios aprendieron a asociar cada rostro con una de esas ilustraciones.

Poco después, los investigadores mostraron de nuevo a los participantes algunas de las fotos de las caras y les pidieron tratar de suprimir, u olvidar, sus recuerdos de las inquietantes imágenes asociadas.

En concreto, las personas fueron nueve por ciento menos propensas a recordar las imágenes perturbadoras en comparación con otras fotografías de referencia.

Los investigadores repitieron la tarea de supresión de la memoria al día siguiente, después de que los participantes tuvieron una noche de sueño, y encontraron que en esta ocasión, estos informaron que tenían más problemas para olvidar las inquietantes imágenes.

Fueron sólo tres por ciento menos propensos a recordar las imágenes perturbadoras en comparación con otras fotografías de referencia, que los investigadores habían mostrado el día anterior.

Estos resultados sugieren que el sueño puede hacer más difícil para la gente a olvidar las cosas que prefiere no recordar, según los investigadores.

Los investigadores también escanearon los cerebros de las personas durante la tarea de supresión de la memoria, y se compararon la actividad cerebral de los participantes cuando trataron de suprimir la memoria negativa antes de dormir.

Aquí hallaron una diferencia pues cuando los hombres intentaron suprimir su memoria de la imagen negativa antes de dormir, el hipocampo -centro de memoria cerebral- fue la parte más involucrada en la tarea de eliminar los recuerdos.

En contraste, las personas que no buscaron olvidar antes de dormir, al día siguiente tuvieron dificultades para quitar los recuerdos de su cabeza, escribieron los investigadores en un artículo publicado en la revista especializada Nature.

Este último hallazgo puede conducir a una mejor comprensión de las condiciones tales como el trastorno de estrés post-traumático, en el que las personas no pueden suprimir los recuerdos traumáticos, según los investigadores.

(ntx)