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Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), luego de tres años de trabajo, hicieron posible la apertura de ventanas arqueológicas en el Centro Histórico de la Ciudad de México que permiten a los paseantes apreciar el Gran Basamento mexica.

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El edificio, uno de los más importantes de lo que fue el centro ceremonial tenochca, ha sobrevivido al paso de medio milenio en un estado de conservación único que podrán constatar los transeúntes en su paso por la calle República de Argentina, entre Justo Sierra y San Ildefonso, detalló el INAH.

Estos espacios se integran al puente peatonal que conecta el Zócalo con el nororiente del Centro, y se podrán admirar gracias al trabajo de los arqueólogos del Programa de Arqueología Urbana (PAU) junto con restauradoras del Museo del Templo Mayor.

Las ventanas arqueológicas tienen el propósito de mostrar que ésta fue una enorme ciudad que no solamente incluyó al Templo Mayor, sino 78 grandes edificaciones en recuperación con ayuda del PAU.

El Gran Basamento expuesto mide 40 metros de norte a sur. Su frente principal hacia el lado oeste atraviesa República de Argentina y entra parcialmente por debajo de los edificios aledaños, por lo que no se tiene certeza de su ancho en un eje este-oeste, aunque se calcula que debe ser de las mismas dimensiones por sus cuatro lados.

El Gran Basamento presenta evidencias de por lo menos cinco etapas constructivas que comprenden el periodo entre 1440 y 1521 d.C.

Para una adecuada conservación del Gran Basamento, estos espacios se equiparon con deshumidificadores industriales que regulan la humedad y cuentan además con iluminación fría a base de LEDs, señaló el INAH.

En el primer trimestre de 2017 se tiene prevista la apertura de un nuevo vestíbulo del Museo del Templo Mayor, donde los visitantes apreciarán otros hallazgos, entre ellos, un piso de lajas con representaciones de la guerra sagrada, una estructura circular de la que sobresalen esculturas en forma de cabezas de serpiente y el tronco de un árbol sagrado.

Aunado a las maquetas del recinto sagrado de México Tenochtitlán, una actualización del plano original de Ignacio Marquina con base en los últimos hallazgos del PAU, dispuestas en la Plaza Manuel Gamio.