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El acoso psicológico mediante las humillaciones, presiones, insinuaciones, intimidaciones, bloqueos, degradación o rumores, causa mal clima laboral en las empresas y eleva los siniestros.

mobbing

Un informe del Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial reveló que en el 35 por ciento de los centros de trabajo de México se han registrado casos de acoso psicológico, lo cual es la causa principal del ausentismo laboral y la segunda en bajas de trabajo, después de las lesiones físicas.

La empresa indicó que las campañas de acoso psicológico tienen como objetivo “forzar a alguien a dejar su trabajo”, y añadió que en los países orientales ese procedimiento incluso provoca el suicidio.

En el informe, se señala que en los estados de Chihuahua, Tamaulipas, Sinaloa, Durango y Distrito Federal se detectó el 60 por ciento de los casos de acoso laboral.

Además, precisó que en el 58 por ciento de los casos el acoso lo realiza el jefe, en el 29 por ciento diversas personas junto con el jefe, en un 12 por ciento esta agresión la cometen los compañeros del mismo nivel, y en el uno por ciento de los casos el acoso se realiza por subalternos.

Este acoso es una violencia oculta en contra de los trabajadores cuando se les limitan los canales de comunicación, desacreditan su capacidad laboral, les obligan a realizar tareas en contra de su voluntad, se les enjuicia negativamente en su desempeño, se les desprestigia y se les exige cumplir un trabajo en exceso, difícil o imposible de realizar.

Mobbing laboral

En consecuencia, las víctimas de acoso presentan bajo desempeño, carencia de iniciativa, nula creatividad, apatía, aumento de faltas y mayor siniestralidad.

El acoso psicológico no sólo perjudica a la víctima sino a toda la organización porque genera mal clima laboral, afectación de la calidad y cantidad del trabajo, bloquea los canales de comunicación.

Este problema genera una caída en la creatividad e innovación, baja la motivación, indiferencia por la satisfacción de los clientes, mayor ausentismo y bajas laborales, aumento notable en consultas médicas y más problemas de accidentes por desatención, negligencia y descuidos.

Según la firma de seguridad privada, el acoso es más común en empresas con mala división de trabajo, alta burocratización, desinterés, falta de apoyo de los superiores, jerarquías poco claras, cargas excesivas de trabajo, líderes informales y ausencia de normas.

Este problema se da mucho en la administración pública, aunque también en transnacionales de la iniciativa privada, por lo que si se ha sido objeto de conductas agresivas recurrentes, es momento de actuar para ponerle fin y evitar que afecte la vida profesional y personal.

Antes que nada, hay que identificar el abuso. Si un compañero o compañera de trabajo frecuentemente nos critica, nos excluye de reuniones importantes, nos oculta información, difunde chismes o rumores sobre nuestra persona o se adjudica créditos por nuestro trabajo, puede estar haciendo “mobbing” en nuestra contra. El propósito principal de estas actitudes será desplazarnos o dejarnos “fuera de la jugada” y obtener beneficios para su persona.

Es de vital importancia evaluar la situación para identificar si la persona que nos molesta tiene claras intenciones de perjudicar nuestro trabajo o solo es una persona conflictiva que incomoda a otros compañeros, en este caso ignorar y evitar a la persona puede ser la mejor estrategia. Sin embargo, si su conducta realmente está repercutiendo en nuestro desempeño es necesario actuar al respecto.

Mientras más profesional sea nuestra actitud en la oficina, podremos manejar nuestras relaciones laborales con mejores resultados. Es importante evitar ponernos emocionales y ponerle un límite al abusador conservando el control.

No hay que convertirse en un blanco fácil, cuando una persona malintencionada busca perjudicar nuestro trabajo es importante que expresemos abiertamente que no nos agradan sus actitudes. Es importante no ignorar el abuso ni dejarlo pasar, actuar con inteligencia, dominar la emoción y expresar firmeza son las mejores armas.

Lo más apropiado cuando una situación de “mobbing” se está saliendo de control o está mermando nuestro desempeño, es comunicarlo con el jefe inmediato o departamento de recursos humanos.

Es importante que llevemos argumentos sólidos y evidencias de que el trato con esta persona está afectando nuestro trabajo. Nuevamente, hay que evitar que domine la emoción al expresar el descontento y recordar que somos personas adultas, capaces de comportarse de manera profesional. Mientras más racional y controlada sea nuestra denuncia será más fácil ser escuchado por la empresa y demandar una solución.

La batalla contra el abuso laboral apenas está siendo abordada en nuestro país, poco a poco surgen iniciativas de las empresas e instituciones gubernamentales para crear espacios para la denuncia e imponer sanciones.

Siempre hay que recordar que cuando somos agredidos es muy importante proteger nuestra integridad y actuar lo más pronto posible.