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Quedarse sin trabajo es una situación difícil para cualquiera, y las cosas se ponen todavía más difíciles si se trata de un despido que no se veía venir. Esta clase de despidos van más allá del control de un empleado común, ya que suelen presentarse en momentos de crisis del país, fusiones entre empresas o recortes masivos de personal.

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Cuando hemos sido despedidos de un trabajo, una de las primeras cosas en la que se piensa es cómo vamos a encontrar otro y cuáles pueden ser los pasos a seguir para estar de nuevo en el mercado laboral. Aunque haber sido despedido hace un poco más difícil convencer a alguien para que nos contrate, existen algunas maneras clave con las que se puede disminuir el impacto negativo en el potencial de ser contratado.

Como lo hemos visto, lo primero es evaluar los recursos financieros con los que contamos, es importante identificar y priorizar las deudas que tenemos en el momento. Si no hay muchos recursos disponibles y necesitamos dinero en efectivo de inmediato, quizá sea necesario tomar un trabajo provisional. Esto nos puede dar una sensación de productividad y ser una buena fuente de experiencia, además de ayudarnos a solventar el problema de dinero a corto plazo.

Pero si no tenemos deudas, lo mejor es tomarse un tiempo para establecer una estrategia de búsqueda. A pesar de la necesidad de poner en marcha una búsqueda rápida para encontrar un empleo, no es buena idea enviar solicitudes al mercado a diestra y siniestra sin algo bien pensado previamente.

Lo más importante es ser específico en cuanto al puesto que queremos obtener y poner la mira en las compañías en donde queremos trabajar. Si hay demasiada gente con nuestro mismo perfil profesional buscando trabajo en el campo, será necesario ser creativo para decidir en dónde postularnos, por ejemplo puede ser buena idea considerar una compañía más pequeña u otra industria que pueda necesitar de nuestras habilidades.

En este punto, también es importante mejorar nuestro currículum. Recordemos que éste es la carta de presentación ante el mundo laboral. Lo importante es destacar los mayores logros y los resultados concretos que esos logros implicaron. Una vez que esté listo, hay que tratar de publicarlo en foros laborales específicos y asegurarnos de que llegue a manos de reclutadores.

También, hay que determinar cuánto vale nuestro trabajo. Para esto es necesario investigar con reclutadores de ejecutivos, consultores laborales y otros profesionales que ocupan posiciones parecidas a las que estamos buscando, el nivel salarial y los beneficios que se pueden obtener para determinar qué es a lo que podemos aspirar.

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Si nuestro despido obedece a que somos parte de una industria que se está contrayendo en general, lo mejor que podemos hacer es una lista de nuestras habilidades identificando aquellas que pueden ser útiles en industrias que atraviesan por momentos difíciles. También, es bueno considerar que quizás debamos aceptar un nivel salarial menor; a cambio podemos ganar más estabilidad y crecer después.

Sin ningún temor, hay que recurrir a nuestros contactos. Podemos comenzar por hacer una lista de los contactos de diversos círculos, como por ejemplo los de la universidad, los de empleos anteriores, los de exclientes o exproveedores, incluso los de instituciones de caridad o de organizaciones de voluntariado con las que hayamos contribuido.

Una vez que tenemos nuestra lista, hay que ponernos en contacto con ellos y comentarles que estamos buscando un puesto y de qué tipo, pero será mejor que nunca pidamos a nadie directamente que nos dé un trabajo; será mejor pedirles información que nos lleve a una persona clave que nos pueda ofrecer algo.

Si ya logramos conseguir una entrevista, hay que prepararnos para ella. Si nos preguntan el motivo por el cual ya no estamos laborando en nuestra último empleo, comuniquemos voluntariamente la información acerca de la terminación. Ir con la verdad en la frente y siendo honesto acerca de la situación, sin entrar en demasiados detalles, muestra al entrevistador que estás dispuesto a hacer frente a una situación negativa de forma abierta.

Por último, presentemos buenas referencias que puedan validar nuestra habilidad para hacer el trabajo al que estamos postulando, es decir una lista de antiguos jefes o colegas dispuestos a dar fe acerca de nosotros que limiten los sentimientos negativos que un potencial empleador pueda tener cuando se entere de que hemos sido despedidos.

Siempre hay que mantener una actitud positiva. Aunque haber sido despedido no es la mejor situación en la que se puede buscar un trabajo, el tener una personalidad optimista y estar seguros de nuestras habilidades puede ayudarnos a superar este obstáculo.