Seleccionar página

Este es precisamente el cometido de la misión espacial AIM (Asteroid Impact Mission) de la Agencia Europea del Espacio (ESA), la cual, conjuntamente con su homóloga estadounidense DART, forman la misión AIDA (Asteroid Impact and Deflection Assessment) que pretende comprobar, en 2022, si la tecnología disponible actualmente es capaz de desviar de su órbita un asteroide de unos 150 metros de diámetro.

asteroide-tierra

Ese asteroide –que será solo un banco de pruebas sin ningún peligro para la Tierra– orbita en torno a uno mayor, denominado Didymos, y precisamente esta oportunidad hace que la misión espacial AIM sea algo único, probablemente irrepetible en décadas y de las que hacen historia.

La parte europea de la misión AIM se enfrenta a principios de diciembre de este año a su mayor reto: conseguir el apoyo económico definitivo por parte de los ministerios encargados de los distintos países participantes.

Los últimos programas de búsqueda han identificado a más del 90% de asteroides grandes cercanos a la Tierra sin que ninguno de ellos represente una amenaza hasta la fecha. Sin embargo, el problema real reside en los que son más pequeños.

Y es que hay decenas de miles de asteroides del tamaño suficiente para atravesar la atmósfera como un cuchillo la mantequilla, cuyas órbitas se acercan a la Tierra continuamente, y que podrían causar incalculables daños humanos y materiales si finalmente golpearan su superficie.

En este sentido, un asteroide entre 100 y 500 metros de tamaño, entrando en la atmósfera con una velocidad de unos 100 mil km/h, puede formar un cráter de 1 a 10 km de diámetro y arrasar una región del tamaño de Madrid, España.

Por todo ello, la misión AIM cuenta con el apoyo de decenas de científicos y personalidades europeas que han firmado la carta I SUPPORT AIM, presentada en rueda de prensa en Berlín el pasado lunes 14 de noviembre.. Entre los firmantes, se encuentran el reconocido cosmólogo británico Lord Martin Rees, de la Universidad de Cambridge, y el astrofísico y guitarrista de Queen, Brian May.

Fuente: SINC