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El divorcio es, quizá, uno de los acontecimientos más estresantes de la vida moderna y cada vez más frecuente en México. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), los procesos de divorcio siguen en ascenso; en 2008, por cada 100 enlaces matrimoniales hubo 14 divorcios; mientras que en el año 2000 la relación fue de 7.4; y en 1971 de 3.2.

divorcio

Siendo honestos, cualquier tipo de separación es difícil de afrontar, más cuando no nos han enseñado cómo lograrlo. Hay relaciones que terminan por acuerdo mutuo, otras veces, las separaciones se dan entre personas que ya no tienen sentimientos de amor hacia la otra parte; y en otras ocasiones, cuando terminan, nos hacen sentir que nuestras vísceras están a punto de estallar dentro de nosotros.

Es posible que estas rupturas nos saquen una que otra lágrima y nos dejen sumidos en una depresión durante un tiempo, lo cual es totalmente válido, pero ¿cómo se supone que podemos recuperarnos de una situación así y no quedar paralizados por el dolor?

A veces es difícil centrarnos en lo positivo cuando estamos en medio de un doloroso divorcio o separación, pero llegará un momento en el que uno tendrá que tomar el control de su vida y vencer los miedos que se presentan. Solo uno mismo podrá convertir esta crisis en una oportunidad. Es decir, podemos asumir la actitud de esperar a que pase el tiempo y el problema con la esperanza de que se acabe nuestro sufrimiento, o mejor aún, actuar para mejorar y/o resolver la situación, de acuerdo a nuestros deseos y necesidades.

Aparentemente la primera es la más fácil. Asumir la actitud de que si ya estamos sufriendo, ¿para qué esforzarnos más?, pero en realidad con ese pensamiento, no llegamos a donde nosotros queremos. Es cierto que actuar requiere de un esfuerzo, pero es la única manera de aumentar la confianza en nosotros mismos y obtener lo que deseamos.

Si ya decidimos actuar, entonces hay que entender que lo que nos sucede es normal y que, aunque muy doloroso, es un proceso que tiene un principio y un fin. También, debemos tener claro que el progreso puede ser lento, con avances y retrocesos, pero tiene que ser constante, sin importar el tamaño de los pasos que se den, siempre y cuando nos mantengamos en movimiento, pero hacia la meta adecuada, que en este caso, es nuestra recuperación.

Si ya hicimos el compromiso con nosotros mismos para dejar atrás el pasado, ahora hay que ver un poco hacia futuro. Hacer una lista con cosas que deseamos alcanzar, nos impulsará hacia adelante y a enriquecer nuestra vida. Por ejemplo, si hay algún lugar en el mundo que nos estemos muriendo por ir o algo que tenemos ganas de comprarnos, ahora es nuestra oportunidad. Hay que ver esto como parte de la nueva vida que estamos construyendo y el bienestar que queremos y podemos lograr.

No hay mal que por bien no venga. Puede que en el momento que se inicia la separación, no seamos capaces de visualizar el lado bueno de lo que está pasando, pero si diario escribiéramos 10 cosas por las que hay que estar agradecido sin importar lo pequeñas que sean, no sólo nos sentiremos mejor cada día, sino que también comenzaremos a atraer más cosas positivas y en lo que estemos enfocados, se expandirá.

Por último, hay que poner atención a lo que decimos y pensamos, nuestro lenguaje y pensamiento crean nuestra realidad, por lo tanto, dependiendo de lo que nos digamos a nosotros mismos, crearemos una realidad negativa o positiva.