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Rechazo social, depresión, dolor, angustia y una necesidad constante de bañarse para aminorar el mal olor de su cuerpo, es lo que enfrentan cada día los pacientes con hidradenitis supurativa, una enfermedad rara que se manifiesta como acné pero no lo es.

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Es una enfermedad inmunológica, inflamatoria y crónica, que tiene años de existencia, pero aun así es poco conocida por la comunidad médica y los pacientes, por lo que frecuentemente se le confunde con otros males y un diagnóstico certero puede tardar entre ocho y 12 años.

Quien la padece tarda años para ser diagnosticado, ya que los dermatólogos en muchas ocasiones la consideran como “barros sin importancia”, pero conforme pasa el tiempo, esos abscesos que se manifiestan principalmente en las axilas, van empeorando y produciendo mal olor.

La hidradenitis supurativa (HS) produce picazón, ardor, dolor y calor, y cuando se revientan los abscesos éstos dejan cicatrices que van reduciendo la movilidad de las zonas afectadas.

Aproximadamente uno por ciento de la población en el mundo tiene esta enfermedad, que afecta a tres mujeres por cada hombre y se presenta en promedio a los 20 años de edad.

Los factores de riesgo son la genética, las hormonas, el sobrepeso y la obesidad, algunas bacterias y el tabaquismo, entre otros, y de acuerdo con algunos estudios, más de 30 por ciento de los afectados tienen algún grado de depresión.

Son pacientes de ‘ropero’ que no quieren salir, para paliar su condición usan pañales, toallas sanitarias y gasas para absorber la pus, se bañan dos o tres veces al día porque huelen mal y eso se debe a que se inflama y se tapa el folículo sebáceo.

Este padecimiento se presenta principalmente en las axilas, la zona genital, ingle, región anoperineal, cuero cabelludo y debajo de las mamas.

El tabaquismo aumenta hasta 10 veces la posibilidad de que manifieste la enfermedad y una tercera parte de los pacientes tienen algún familiar que también la presenta. Es una enfermedad crónica, no contagiosa que tiene un efecto negativo en la calidad de vida del paciente.

Se estima que en América Latina hay aproximadamente seis millones de personas con esta enfermedad que aún no lo saben, y de no diagnosticarse de manera correcta el padecimiento puede complicarse y no recibir el tratamiento adecuado, porque los antibióticos no son la solución definitiva y se pueden crear resistencias.