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Cualquier relación trae su cuota de desafíos, pero salir con un hombre que está divorciado requiere ciertamente piel gruesa y trabajo duro. Tal vez nunca lo imaginamos, pero conocimos a ese hombre, cuyo dedo anular aún revela el uso de una argolla matrimonial, y la fuerza del destino nos atrajo hacia él como un imán.

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El incremento en el número de casos de divorcio y otros cambios que han modificado el esquema tradicional de familia, han atenuado el rechazo social y religioso que en otras épocas hacía, incluso, que hombres y mujeres divorciados prefirieran quedarse solos. No obstante, lograr una relación exitosa tras una relación matrimonial anterior sigue siendo un desafío que requiere esfuerzo, aceptación y, hasta cierto punto, sacrificio.

A pesar de que nos sintamos atraídas por un nuevo compañero de muchas maneras, la vida que antes compartía con otra mujer puede afectar nuestra relación con él o ser el centro de los argumentos futuros. No hay una respuesta perfecta para cualquier relación, pero hay algunos pasos que una mujer debe tener en cuenta al comenzar una nueva relación con un hombre divorciado.

Antes de involucrarse con un hombre recientemente divorciado, se debe entender que él tiene una historia. No importa lo que se haga o qué tan cerca se esté, sus experiencias pasadas y la vida con otra mujer no va a desaparecer de su memoria por completo, por lo que se debe estar preparada para hacer frente a su pasado, tanto los recuerdos como los sentimientos que vienen con él.

Las mujeres enamoradas de un hombre divorciado tienden a pensar que la experiencia lo hace más maduro, más conocedor de las necesidades femeninas y menos proclive a cometer errores. En realidad, es un hombre con un experiencia previa y tiene temor de fracasar, por lo que no hay que crear tantas expectativas, sino tratarlo como si fuera alguien que por primera vez tiene una relación de este tipo.

Ante todo, debe haber honestidad. Muchos hombres recién divorciados tienen situaciones complicadas con sus exesposas. Averigua cuáles son las implicaciones legales de su matrimonio anterior, incluyendo las finanzas, los niños, en caso de tenerlos, y los activos antes de involucrarte. Se debe considerar también cómo estos factores pueden o no afectar la relación y las metas de vida propias.

Hay que entender que pueden haber cosas que todavía lo aten a su exesposa y la mayoría de los cambios no suceden de la noche a la mañana, sobre todo cuando las emociones están involucradas. Uno puede ser el apoyo durante estos cambios. Es muy probable que él tenga la necesidad de encontrar una salida para liberar sus sentimientos y pueda sanar, sin embargo, muchas veces a nosotras nos puede parecer algo doloroso o demasiado difícil escuchar, por lo que si nos parece incómodo, podemos sugerirle que hable con un consejero o tal vez se una a un grupo de apoyo y así nuestra relación pueda prosperar a largo plazo.

En caso de que tenga hijos y ya tengamos un tiempo razonable saliendo, se puede plantear la posibilidad de participar más en su vida, los niños, las funciones de la familia y todo. Este paso requiere un poco de cautela, pues sólo si se está verdaderamente comprometido e interesado en una relación a largo plazo se puede considerar, ya que se corre el riesgo de que los niños no estén emocionalmente preparados para ver a sus padres con alguien nuevo y se vea a la nueva pareja como la causa del divorcio.

Por último, invertir tiempo suficiente para conocer al objeto de nuestro afecto en todos los aspectos de su vida es primordial, así como recordar que, con divorcio previo o sin él, para cosechar los frutos de una relación sana y comprometida, se necesita trabajar todos los días en ella.