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Tal vez el aliento de tu perro nunca será el más fresco, pero tampoco tiene por qué ser desagradable. Si detectas un mal olor cuando se acerca a ti con el hocico abierto, podría ser un caso de halitosis.

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La halitosis se produce por los restos que le quedan en la boca de la última comida que ha ingerido. Cuanto más tiempo permanezcan en la boca, peor será su aliento.

Aunque principalmente se debe a la poca higiene bucal, la halitosis también puede estar provocada por problemas estomacales, caries, acumulación de sarro, insuficiencia renal, cáncer o enfermedades autoinmunes.

La alimentación de la mascota también influye en su aliento, y dietas ricas en proteínas favorecen la halitosis, en especial la comida casera, la cual está totalmente contraindicada.

Dentro de los perros existen algunas razas más predispuestas a esta enfermedad. Generalmente son los perros de raza pequeña, como los poodle, poodle toy, etc.

La mejor manera de evitar la halitosis es cepillar los dientes de tu mejor amigo con regularidad. Dos veces a la semana serán suficientes para conseguir que el can tenga un buen aliento. Si no está acostumbrado, puedes probar con poner dentífrico para perros en tu dedo y masajearle la parte externa de los dientes, con un trapo untado con un poco de carne o comida en lata. Cuando se haya acostumbrado, ya puedes comenzar a la limpieza con un cepillo para perros.

También puedes darle algún alimento crujiente, los cuales además de que le encantarán, son buenos para prevenir la halitosis ya que actúan como cepillos en la boca. La zanahoria y la manzana son dos buenos ejemplos de alimentos crujientes y le ayudarán a refrescar el aliento.

Eso sí, si observas que aún con una buena higiene bucal el mal aliento continúa, debes acudir al veterinario.