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Las estrellas distan de ser esferas perfectamente simétricas pues se deforman por la rotación y los campos magnéticos, sin embargo los científicos afirman haber descubierto el objeto natural más redondo que se haya registrado.

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Se trata de una estrella distante llamada Kepler 11145123, que gira lentamente y es más de dos veces el tamaño del Sol, afirma un equipo internacional de investigadores que llevó a cabo la primera medición de asfericidad estelar a través de asterosismología.

Hasta ahora, el estudio de las formas estelares sólo había sido posible con la interferometría óptica para algunas de las estrellas cercanas que giran rápido, pero los científicos trabajaron sobre una medición asterosismologica, que tiene mucha mayor precisión.

De acuerdo con el teorema de Clairaut, las estrellas que giran lentamente son esferoides achatados y otros factores que pueden afectar su forma son los campos magnéticos, térmicos, flujos a gran escala, o fuertes vientos estelares.

Kepler 11145123 es una estrella de tipo A con una rotación de 100 días y mediante la asterosismología, los investigadores fueron capaces de demostrar que la diferencia entre el radio medido a la línea ecuatorial y el radio medido a los polos sólo es de tres kilómetros.

“Esto hace de Kepler 11145123 el objeto natural más redondo que se haya registrado. Aún más redondo que el Sol”, asegura el profesor Laurent Gizon, del Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar, Alemania.

En un artículo publicado en la revista Science Advances, Gizon y sus colegas explican que utilizaron una técnica llamada asterosismología, la cual permite el estudio de cómo pulsan u oscilan las estrellas.

Para ello, el telescopio espacial Kepler de la Administración Nacional para la Aeronáutica y el Espacio (NASA) de Estados Unidos observó las oscilaciones de la estrella de forma continua durante más de cuatro años.

Registró que las expansiones y contracciones de Kepler 11145123 son periódicas y se pueden extraer de las fluctuaciones en su brillo. A partir de estos datos, los astrónomos fueron capaces de extraer información acerca de su forma.

Utilizando el método, el equipo descubrió que la estrella gira más rápido en la superficie que en el núcleo, lo que contribuye a un redondeo inesperado de su forma.

La diferencia de 3 kilómetros, entre los radios polares y ecuatoriales, es pequeña en comparación con el radio medio de la estrella de 1.5 millones de kilómetros.

Los autores dicen que esta distorsión es probablemente causada por factores distintos de la rotación, por lo que sugieren que un campo magnético débil rodea la estrella, haciendo que parezca aún más redondeada.

(ntx)