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A la hora de comer, hay poca gente que pueda decir que no sufre algún tipo de molestia digestiva: pesadez, hinchazón, acidez. A veces, la clave está en saber elegir bien los alimentos que consumimos y las cantidades que tomamos. 

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Comidas demasiado pesadas, grasosas o con pocos aportes nutritivos y excesos por doquier, pueden poner nuestro estómago al límite y la digestión se convierte en un problema pesado a causa de estos factores, además del estrés.

Existen ciertos síntomas digestivos que pueden ser provocados por intolerancias o alergias a determinados alimentos. Esto se nota cuando las molestias se repiten y se acentúan con la ingesta de un determinado producto. Sin embargo, la gran mayoría de molestias están causadas por dos motivos que, aunque parezcan poco importantes, nos perjudican y mucho: se trata de las prisas al comer y de una elección errónea en los productos que consumimos.

La mayoría de veces la pesadez, la hinchazón o el dolor de estómago son causados por no disfrutar del momento de nuestras comidas como se merece. Hay días que apenas tardamos 15 minutos en comer, y eso no es para nada saludable. Los nutriólogos recomiendan un mínimo de 30 minutos.

Comer alimentos de digestión complicada es también otro de los orígenes de nuestros problemas digestivos, por lo que hay que evitar consumirlos a diario. Por eso, es favorable para el organismo moderar la frecuencia y el tamaño de las raciones de alimentos grasosos o fritos o guisados con salsas de todo tipo que pueden dañar nuestro estómago poco a poco. Este tipo de alimentos produce una elevada cantidad de ácidos que provocan la hinchazón de nuestro órgano digestivo.

Es importante también evitar los postres demasiado dulces, ya que dificultan la digestión por la alta subida de glucosa en sangre. Éstos pueden ser sustituidos por fruta o yogur natural.

Otra de las molestias más frecuentes es el estreñimiento. Este síntoma nos demuestra una escasez de fibra en nuestros platos. Este componente no sólo facilita el tránsito de los alimentos por los intestinos, sino que además, consigue reducir la cantidad de colesterol en nuestro organismo y frenar la subida de glucosa en la sangre, por lo que hay que incluir en nuestra dieta diaria altas dosis de fibra, consumiendo frutas, verduras y cereales integrales.

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Otros alimentos que nos pueden ayudar a tener una mejor digestión pueden ser el yogur, ya que contiene bacterias vivas que equilibran la flora intestinal, además de ejercer un efecto beneficioso sobre el sistema inmunitario. Optar por la versión integral de cereales como el arroz nos permitirá aprovechar todas sus vitaminas y minerales, pero sobre todo, su alto contenido en fibra. La bromelina es una enzima que favorece la asimilación de las proteínas y que podemos encontrar fácilmente en la piña, por lo que se vuelve una opción excelente de postre cuando las raciones de carne han sido más grandes de lo normal.

Otro consejo que dan los médicos es consumir moderadamente los alimentos. Si se consume más cantidad de la necesaria para saciar el apetito, estaremos forzando al estómago poniéndolo al extremo, por eso antes de comer esa enorme porción, hay que pensarlo dos veces, así reduciremos calorías y cuidaremos esta importante parte del cuerpo.

Masticar muy bien los alimentos y tomarse el tiempo necesario para hacer cada comida, facilitará enormemente la digestión y disminuirá los gases y la pesadez, además de que reduce la tensión y estrés, factores que se pueden traducir en dolores, molestias estomacales y enfermedades crónicas como el síndrome del colon irritable.