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Las estrías pueden aparecer a consecuencia del rápido estiramiento de la piel y a menudo son asociadas con el agrandamiento del abdomen que se presenta durante el embarazo. La localización más común de las estrías se encuentra en las mamas, las caderas, los muslos, los glúteos, el abdomen y los costados.

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También, se pueden dar en niños que se vuelven obesos rápidamente o encontrar en chicos pubertos debido al crecimiento.

Las estrías aparecen en forma de líneas paralelas de piel rojizas, brillantes y delgadas que después de algún tiempo se tornan blancuzcas y con apariencia de cicatriz. Dichas líneas pueden ser ligeramente profundas y presentar una textura diferente de la piel normal.

Las estrías también pueden presentarse como resultado de una formación anómala de colágeno o como resultado de medicamentos o sustancias químicas que interfieren con la formación del mismo. De la misma manera, pueden estar asociadas con el uso prolongado de compuestos de cortisona, diabetes, enfermedad de Cushing y el periodo de posparto.

No existe algún cuidado específico para las estrías. Estas marcas suelen desaparecer después de que el factor que causó el estiramiento de la piel deja de presentarse. Las cremas y bálsamos que se dice que previenen las estrías durante el embarazo son de muy poco valor, aunque sí hay ciertos alimentos y hábitos que ayudan a prevenir la aparición de éstas, como por ejemplo, el evitar el aumento de peso.

Otro factor de prevención es mantener la piel hidratada. Es importante beber mucha agua y aumentar el consumo de alimentos ricos en vitaminas y nutrientes, especialmente aquellos que son ricos en vitamina A, como productos lácteos, zanahorias, albaricoques, nísperos; vitamina E, como aceites vegetales, cereales, verduras; y vitamina C, como cítricos, patatas, lechuga, tomate; y aquellos que contengan magnesio, indispensable para la síntesis del colágeno.

Los ácidos grasos esenciales, presentes en verduras, aceites vegetales y pescado, aportan elasticidad a la piel y favorecen la producción de colágeno. Entre las frutas, aquellas que son ricas en vitamina C, especialmente el kiwi,  favorecen la regeneración del tejido conjuntivo y la cicatrización, por lo que se convierten en una gran opción para prevenir la aparición de estrías.

Ahora bien, para proteger externamente la piel, se necesita una crema que la hidrate, revitalice y restaure. Esta debe contener componentes como centella asiática, que actúa como bioestimulante; aceites de jojoba y borraja, vitamina E y aceite de mosqueta para efectos reparadores.

Por último, se recomienda hacer ejercicio regularmente, para que de esa forma se mantenga un buen tono muscular y se eviten las microroturas de la piel; pero sobre todo, evitar la exposición al sol directamente. Si lo hacemos, es importante contar con un protector solar y después aplicar un “after tan” para rehidratar.