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Es muy común en estos tiempos que después de una jornada laboral, nos duelan las manos o sintamos que nuestras muñecas están muy cansadas. Esto está íntimamente ligado con el túnel carpiano, un túnel anatómico formado por un conjunto de ligamentos y huesos situado en la cara anterior de la muñeca. Por su interior pasa el nervio mediano que, junto con los tendones, permite cerrar y abrir la mano. Cuando el túnel se estrecha, se produce la compresión del nervio, lo que provoca el síndrome del túnel carpiano.

tunel_carpiano

Los principales síntomas que se presentan son inflamación de la mano y el antebrazo, hormigueo en mano y dedos, especialmente en los dedos pulgar, índice y mediano; dolor en la muñeca, palma de la mano o en el antebrazo, en ocasiones puede extenderse hasta el cuello, aumento del dolor cuando se usa la mano o la muñeca de más, entorpecimiento de las manos y dificultad para agarrar objetos, cambios en el tacto o sensibilidad a la temperatura, así como en el patrón de sudor de las manos.

Múltiples causas originan esta compresión del nervio, aunque es bastante común que se asocie a ocupaciones o actividades que suponen maniobras manuales repetitivas, como por ejemplo fracturas mal curadas, callosidades, artritis inflamatorias, mala postura al realizar movimientos repetitivos, por lo que personas que usan constantemente computadoras, los carpinteros, los cajeros en supermercados, empacadores de carne, violinistas, mecánicos, costureras, jardineros, golfistas, etc., suelen presentar este síndrome.

Para prevenir este padecimiento en el ámbito laboral, es aconsejable utilizar muñequeras, realizar pausas, hacer ejercicios de estiramientos con las manos y dedos, rotar en distintas actividades, y si fuese posible, rediseñar las herramientas y la forma de trabajar con programas especializados en ergonomía que eviten los factores de riesgo y se pueda obtener relajación de la mano y de la muñeca.

Otros consejos para prevenirlo son no trabajar con los brazos demasiado cerca o demasiado alejados del cuerpo, no descansar las muñecas sobre superficies duras durante períodos largos de tiempo, alternar labores, tomar descansos regulares cuando se realizan movimientos repetitivos con la mano para permitir que las manos y las muñecas tengan tiempo para descansar y no mantener la misma posición todo el día.

En el caso de usar teclado, hay que ajustar la altura del asiento de modo que los antebrazos estén al mismo nivel de éste y que no se tengan que flexionar las muñecas para escribir.

Hay algunos ejercicios que ayudarán para evitar dolores, además que fortalecen los músculos y mejoran la función del área afectada. Los siguientes ejercicios se deben repetir de cinco a diez veces, aumentando las repeticiones paulatinamente.

– Relajar las manos de modo que las muñecas queden flojas y sueltas. Suavemente, agitar las manos de un lado al otro.

– Teniendo las manos en posición de tocar el teclado, voltearlas hacia arriba, de modo que se pueda ver las palmas. Estirar lo que se pueda sin experimentar dolor o incomodidad.

– Repetir el ejercicio anterior, pero en este caso hacer un movimiento circular contrario al que se hizo anteriormente.

– Agarrando la muñeca, mover las manos hacia adentro. Después, doblar los dedos de modo que con la punta de estos, se pueda tocar parte de la palma y lentamente, estirarlos.