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Quizá la imagen más representativa de Los Cabos sea la que se conoce como El Arco: una formación rocosa que sale del océano en la punta de la península. También llamada “El fin del mundo”, este punto es una popular atracción turística y el protagonista de un gran número de fotografías. Su nombre se debe a que, si de este punto se traza una línea hacia el sur, la siguiente porción de tierra firme -distante unos 12 mil kilómetros- es la Antártida.

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La punta de la península de Baja California culmina al sur con una formación rocosa que marca la unión del Mar de Cortés con el Océano Pacífico; el Arco, insignia de este destino turístico, se constituyó por la erosión de las olas durante miles de años.

Muchos sostienen que tiene el aspecto de un triceratops tomando agua, aunque también hay quien le encuentra un gran parecido con el arco de Hvítserkur, en Islandia.

Para verlo de cerca, se puede contratar una lancha colectiva desde la marina de Cabo San Lucas. Algunas tienen el fondo de cristal, lo cual permite observar la fauna marina en el trayecto.

Cuando la marea está baja, deja al descubierto la llamada “Playa del Amor”, por la cual se puede caminar debajo del Arco, tomar un baño de sol, nadar, practicar el esnórquel, o disfrutar un almuerzo sobre la arena. Debido a que aquí se juntan las aguas del Mar de Cortés y las del océano Pacífico, existe una fuerte corriente, por lo cual la natación no es recomendable en la vecina Playa Divorcio, que voltea hacia el occidente.

Si la marea es alta, no es recomendable acercarse mucho ni en bote, pues el cruce de las corrientes marinas en este punto es muy peligroso.

Por cientos de años, esta zona ha sido parte de la ruta de las ballenas que emigran de Alaska hasta Mesoamérica cada año. En el siglo XVI, Cabo San Lucas fue un importante punto para los galeones españoles, por lo cual El Arco se convirtió en un escondite natural y torre de vigía para los piratas que esperaban el paso de los buques mercantes cargados de oro y especias.