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Cada vez que hay luna llena en el perigeo, es decir, cuando nuestro satélite está más cerca de la Tierra, podemos disfrutar de una superluna. La de este 14 de noviembre será especial, porque se situará en su posición más próxima en lo que va de siglo. Hasta 2034 no ocurrirá nada igual.

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Este año se han producido dos superlunas (el 16 de septiembre y el 16 de octubre) y próximamente ocurrirán otras dos: la de este lunes, 14 de noviembre, y otra el 14 de diciembre. Pero, ¿qué es exactamente una superluna?

La Luna orbita alrededor de la Tierra con un periodo de aproximadamente 27 días, pero como durante ese tiempo nuestro planeta también se mueve alrededor del Sol, requiere un poco más de tiempo, y la órbita lunar es de unos 29 días.

Pero además, esta órbita no es circular, sino elíptica, con un punto denominado apogeo donde la Luna está más alejada de la Tierra y otro más cercano llamado perigeo. La superluna ocurre de 3 a 5 veces al año, cuando ese perigeo coincide con la luna llena.

Los científicos han calculado que en el periodo de 5000 años que va desde 1999 a C. hasta el 3000, la distancia del perigeo lunar habrá variado desde 356,355 a 370,399 km, mientras que el apogeo lunar variará de 404,042 a 406.725 km.

En concreto, este 14 de noviembre la superluna estará a 356,523 km, su distancia más cercana a la Tierra en lo que va del siglo. Aunque esto ocurrirá de día, (7:52 horas) el espectáculo astronómico se podrá observar la noche anterior y posterior. No se veía nada parecido desde 1948 y habrá que esperar hasta el 25 de noviembre de 2034 para que se aproxime todavía más, a 356,448 km.

Durante las superlunas, el diámetro de la luna llena puede aumentar hasta en un 14% y su brillo alrededor de un 30%, respecto a una luna llena en el apogeo. Esta diferencia del 30% en el brillo puede ser enmascarada fácilmente por las nubes o la contaminación lumínica de nuestros pueblos y ciudades.

A veces se sugiere que el incremento de la atracción gravitatoria entre la Tierra y la Luna durante una superluna podría producir perturbaciones geológicas, como terremotos o tsunamis, pero en realidad ese incremento es demasiado pequeño para causar esos efectos. El único efecto que se puede observar en nuestro planeta es que las mareas sean un poco más vivas de lo habitual, además del espectáculo que supone disfrutar de la Luna en todo su esplendor.

Fuente: SINC