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Quedarte en casa al tener un resfriado, es mucho mejor que acudir así a la oficina.

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Un adulto promedio se enferma de gripa dos o tres veces al año, con una duración hasta de una semana o a veces un poco más. Aunque todos la catalogan como una enfermedad leve, es importante dejar de ir a la escuela u oficina en esos días por diferentes razones. Aquí las principales:

1. Contagias a otras personas.

Es muy fácil que los gérmenes se esparzan al estar en contacto directo con una persona enferma o sus secreciones. Los virus que se traspasan al estrechar la mano o tocar objetos comunes pueden durar vivos en la piel u otras superficies durante horas, infectando así a otras personas.

Aparte del contacto directo, estos virus viajan a varios metros de distancia después de toser o estornudar. Si tu sitio de trabajo es un lugar cerrado o si manejas alimentos, es mejor quedarte en casa, sobre todo en las primeras etapas.

2. Eres menos productivo.

Al estar enfermas, la energía de las personas disminuye y su actividad laboral es mucho menos eficaz que la de una persona sana. La concentración se pierde cuando una persona sufre alguna enfermedad. Aunque si acudes a trabajar puedes adelantar un tanto en tus pendientes, nunca producirás igual que estando sano, por lo que un día o dos de reposo te pueden reanimar, logrando así que los demás días tengas una producción normal.

3. Tu recuperación es mucho más lenta.

El trabajo excesivo y la presión en la etapa temprana de la enfermedad podrían hacer más larga tu recuperación.

Se ha demostrado, a través de varios estudios, que la falta de sueño puede debilitar tu sistema inmunológico, por lo que puedes contraer este tipo de enfermedades con mayor facilidad. Así que dormir lo suficiente estimula las células que combaten las infecciones y los anticuerpos para que te mejores más rápido.

Aunque no todo mundo se puede dar el lujo de quedarse en casa, puede ser que tu trabajo se preste para hacer “home office”. En todo caso, siempre es bueno tomar esa decisión para que tu recuperación sea más rápida y evitar el contagio a tus compañeros.

En caso de tener que acudir forzosamente a la oficina, es importante conservar una distancia prudente en relación a tus compañeros. Lavar y desinfectar las manos con frecuencia, cubrir la boca al estornudar o toser. El llevar un cubrebocas y pañuelos desechables, evitará que contagies a los demás.

Desinfectar los artículos que utilices y no prestar objetos personales como plumas y similares, beneficiará a todo el grupo.