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Las personas que en su infancia y juventud fueron niños exploradores o guías tienen una mejor salud mental en la tercera edad, reveló una investigación británica según la cual tienen hasta 15 por ciento menos probabilidades de sufrir algún trastorno.

boyscout

Investigadores de las universidades de Edimburgo y Glasgow llevaron a cabo un análisis de datos de estudio de 10 mil personas adultas, de las cuales aproximadamente una cuarta parte habían sido niños exploradores, conocidos comúnmente como boyscouts, y/o guías.

Los científicos encontraron que de los 10 mil participantes, todos nacidos en noviembre de 1958, el 15 por ciento era menos propenso que otros adultos a sufrir algunos trastornos de ansiedad o del estado de ánimo a la edad de 50 años.

Al parecer las lecciones de resistencia y de resolver problemas que enfrentan en esos grupos infantiles podrían tener un impacto positivo y duradero en la actividad cerebral, de acuerdo con la investigación publicada por la cadena pública de noticias BBC.

Los hallazgos del llamado Estudio Nacional de Desarrollo Infantil sugieren que los programas que ayudan a los niños a desarrollar habilidades tales como la autosuficiencia y el trabajo en equipo, y los animan a la actividad al aire libre, tienen beneficios de por vida.

Además contribuyen a construir y fortalecer la resistencia contra esfuerzos comunes en la vida, incluso a aumentar las probabilidades de mayor longevidad, todo lo cual les hace menos propensos a experimentar tensiones individuales.

“Es bastante sorprendente que este beneficio perdure en las personas después de tantos años de haber sido boyscouts o guías”, destaca el investigador principal, profesor Chris Dibben, de la Universidad de la Escuela de Ciencias de Edimburgo.

Confió en que los mismos principios apliquen a los exploradores y guías en la actualidad, para evitar los altos costos de la mala salud mental de las personas y la sociedad.

(ntx)