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“El día que cambió la noche” y “Todos los días son nuestros” son las recomendaciones literarias de esta semana.

dianoche

1.- “El día que cambió la noche. Memorias de un noctámbulo en la Ciudad de México”: Del periodista, editor y escritor José Luis Martínez, ofrece al lector profundo y divertido una historia de la noche y sus apetencias, un ensayo sobre el terremoto del 19 de septiembre de 1985 que devastó varias zonas de la Ciudad de México.

El autor entrega una mirada personal de su experiencia y recrea los años anteriores a ese sismo, con el privilegio que concede el paso del tiempo. Así, rinde homenaje a figuras de la farándula y el cabaret como Amparo Montes, Acerina, Héctor Suárez, Lyn May y Olga Breeskin, y de la cultura, como el cineasta Luis Alcoriza o la enorme poetisa Pita Amor.

Muchas de esos personajes prestan su voz y memoria para trazar un retrato que trasciende la nostalgia para evocar ambientes y lugares emblemáticos como el Teatro Blanquita, o los cabarets Can Can, 77, Belvedere, o Capri. Lejos de toda ilusión documental, y escritas con la pasión del explorador, estas memorias abren puertas que se creían bien cerradas.

2.- . “Todos los días son nuestros”: De Catalina Aguilar Mastretta. Eran “María” y “Emiliano”. Lo eran para todos, en todos lados, hasta que dejaron de serlo. Desde entonces, ellos dos han descubierto que reconstruir dos vidas separadas es tan complicado como construir una sola juntos. El camino parece muy obvio: Reinventar el reino de “Todos los Días”.

Pero ¿cómo no ver rastros de su expareja, si él es cineasta y ella es crítica de cine? Entre las ruinas de una relación que parecía indestructible y los senderos que se cruzan siempre en dirección ignota, “María” debe enfrentar versiones distintas del sueño, la vigilia, del hogar, y versiones distintas de sí misma; hallar la mejor ruta para ir por su nuevo mundo.

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3.- “Ola errante”: De Ana Alicia Aguirre, es una novela de breves fragmentos narrativos que se suceden de modo espontáneo, como las mismas olas del mar. Cansada de desempeñar un rol que se opone a los estereotipos sociales y culturales promovidos en la actualidad y de verse obligada a lidiar con personajes egoístas, “Susana” entra en profunda reflexión.

Emprende un viaje hacia el fondo de su conciencia, donde la confronta su voz interior. Desde allí, además, reconstruye la difícil vida de su abuela “Elena”, a quien, de niña, estuvo apegada, y quien perteneció a la generación de los jóvenes de los años 40, los años que México se incorporaba jubiloso al proceso de modernización, como todo el mundo.

Esta nueva novela es una búsqueda de sentido que, con un estilo poco convencional en su estructura, habla de las diversas ataduras, de los sueños que no se cumplen, del amor y su transformación, de la ambigüedad de los humanos; en ella se ponen de manifiesto las contradicciones y los desencantos de una sociedad ante los problemas de la modernidad.

(ntx)