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Muchos de nosotros hemos tenido relaciones pesadas, llenas de discusiones a cada momento y con miles de dificultades, pero, aceptémoslo, aquellas relaciones nos han ayudado a entender muchas cosas y a saber valorarnos como seres humanos.

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Sin embargo, no todos nos damos cuenta a tiempo de cuando una relación ya no es sana y seguimos en ella por miedo a la soledad. Inclusive, nos estancamos en relaciones dañinas que sólo terminan con nuestra autoestima y el respeto, no sólo a nosotros mismos, sino también a nuestra pareja, pues aunque no queramos aceptarlo, la falta de cariño o de compromiso es real.

Como en todas las relaciones, la costumbre y falta de interés nos hacen ver los defectos de la otra persona más acentuados que al principio; sin embargo, hay barreras que jamás deben cruzarse para que no se dañe profundamente a ambos. Aquí una lista de cosas que no deben permitirse en una relación.

– Prohibir cosas: Todos tenemos nuestra libertad de decisión. Si tu pareja quiere imponer su voluntad, te impide hacer ciertas actividades o simplemente, no toma en cuenta tu opinión, es mejor hablar y dejar en claro en qué se puede llegar a un acuerdo y en qué no. Una pareja es precisamente ser equitativos.

– Presionar: Si no permitimos que nos prohiban cosas, mucho menos debemos consentir que nos fuercen a hacer cosas que no queremos. Si hablando, una de las partes no está convencida, es mejor descartar la idea, sobre todo en el ámbito sexual.

– Gritar: Eso es tan común. Una cosa es tener opiniones diferentes, pero discutir en lugares públicos a altos decibeles sólo demuestra que la comunicación no fluye en la relación; además de que incomoda a la gente que está alrededor.

– Hablar con groserías: En la actualidad, tanto hombres como mujeres solemos hablar con groserías y se nos puede hacer normal, pero referirnos a nuestra pareja con ellas es pésimo y una falta absoluta de respeto.

– Alejar de los amigos: Puede ser que nuestra pareja no logre integrarse del todo con nuestros amigos, pero eso no significa que somos un objeto de su propiedad. No se vale que no nos dejen ver a nuestros amigos.

– Humillar: Esto es muy importante. Muchos hombres hacen sentir inferiores a sus parejas, por el simple hecho de ser machistas sobre ellas. En caso contrario, hay mujeres que pueden tachar a su novio de conformista o inútil. De cualquier modo, si nuestra pareja nos ofende, denigra o insulta, lo mejor es cortar por lo sano.

– Sabotear: De por sí, uno siempre anda en busca de la perfección como para que nuestra pareja nos ponga obstáculos. Nuestra pareja debe ser un apoyo y una motivación para que crezcamos en diferentes aspectos de nuestra vida.

– Burlas: Hay de bromas a bromas, pero hay otras que rayan ya en lo pesado. Aquí también entran los chistes machistas y feministas. Existe una delgada línea entre lo que es un chiste y una falta de respeto. No hay que cruzarla.

– Escoger nuestro vestuario: Esto por lo general, pasa con las mujeres. Es común que los hombres no nos permitan usar algunas prendas como faldas o escotes para que otros no anden de mirones, pero no está bien. Uno no puede cambiar su estilo porque a la otra persona no le guste, más si con lo que uno viste, se siente bien.

– Por último y el más importante; por nada del mundo hay que permitir la violencia. Cualquier empujón puede ser el principio de agresiones físicas que tengan graves consecuencias.

Toda relación tendrá altibajos, pero si alguna de estas conductas son constantes, vale la pena analizar si debemos continuar en esa relación. Ante todo, primero está nuestra integridad y autoestima.