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Pablo Picasso, el genial pintor español, habría utilizado los excrementos de su hija de tres años, Maya Widmaier-Picasso, para dibujar una manzana en un bodegón de 1938.

bodegon-picasso

La información salió a la luz gracias a Diana Widmaier Picasso, nieta del artista, quien habría desvelado el secreto familiar a los autores del libro ‘100 secretos del mundo del arte’, según informó Page Six.

“Según él [Picasso], el excremento de una niña amamantada por su madre tiene una textura única y un color ocre”, detalló Diana acerca de su abuelo.

Para los autores del libro, “la repugnancia que puede generar este material se transforma a la vez en sorpresa, mientras intentamos comprender los límites de la imaginación del artista”.

Fuente: SputnikNews