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Dicen que las dos grandes elecciones de la vida son una carrera profesional y el amor. Las metas personales, el grado de satisfacción con el puesto de trabajo, las necesidades económicas y las creencias personales pueden jugar un papel importante en la decisión que se tome.

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Al principio de nuestra carrera profesional pudiera ser que todo compagina a la perfección, pero cuando vamos teniendo más responsabilidades en el trabajo, aparece un gran dilema: ¿Amor o dinero? ¿Éxito profesional o sentimental? Pareciera que en estos tiempos cada vez es más difícil compaginar ambas vertientes.

Por un lado, está la cuestión de querer realizar un trabajo con pasión al que hay que dedicarle tiempo y esfuerzo, ya sea para incrementar los ingresos o mantener el estándar de vida; hay otros casos que se dan porque les gusta hacerlo; porque son hiperactivos; porque son obsesivos y perfeccionistas; porque aspiran a un ascenso o bien porque no les gusta volver a sus casas, pero esto ya es otra cuestión.

Entre más importante sea el puesto que tengamos, más dedicación requerirá, inclusive aumenta cada día, debido a la necesidad de elaborar y llevar a cabo estrategias que sean más eficaces para competir en un mercado cada vez más competitivo.

Pero, el amor, ¿en dónde queda? Si bien dice el dicho “afortunado en el juego, desafortunado en el amor”, lograr un equilibrio entre ambas facetas es el verdadero reto para lograr una vida plena, pero tampoco es imposible.

Para comenzar esta búsqueda, primero se recomienda cambiar las palabras “amor” y “carrera” por “felicidad” y “éxito”. Suena diferente, ¿no? De esta forma, será más fácil identificar en qué se ha invertido la atención y el tiempo y cuáles son las prioridades da cada persona.

Una cosa es cierta, la pareja puede llegar a ser vital para el desarrollo de la vida profesional porque presta apoyo, estabilidad y entendimiento. En este punto, un elemento indispensable es la comunicación. El platicar los asuntos que se enfrentan en la actividad laboral, tanto los logros como las inquietudes, pueden darnos un alivio pero también un punto de vista objetivo de nuestra pareja; aunque no hay que abusar.

El tiempo es algo que requieren ambas partes. Así como hay momentos para el trabajo, también los debe de haber para las actividades en pareja, por lo que teniendo una organización se puede llegar a un equilibrio

Por último, es necesario conectarse con uno mismo. Antes de tomar cualquier decisión, es necesario analizar cuánto se está dispuesto a dedicar, oír, aprender, ceder o invertir. Buscar dentro de uno mismo y reconocer nuestros anhelos e inquietudes, es lo primordial para lograr el equilibrio entre el amor y nuestros objetivos profesionales.