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El trabajo, como muchos otros procesos, tiene ciclos que deben cumplirse y es importante conocerlos para tomar decisiones a lo largo de nuestra trayectoria.

ascenso laboral

El trabajo no es un simple medio de subsistencia y jamás deberíamos considerarlo así. El trabajo es equilibrio en nuestras vidas porque gracias a él, podemos ser seres productivos, promover nuestros valores y por supuesto, alcanzar la realización personal en todos los sentidos. Muchas de las grandes satisfacciones que obtenemos a lo largo de nuestras vidas, se materializan gracias al esfuerzo cotidiano que hacemos en nuestro empleo.

Pero el trabajo, como muchos otros procesos, tiene ciclos que deben cumplirse y es conveniente estar muy atento a cada uno, pues en ellos podemos desde planear y construir nuestro futuro hasta recoger los frutos de una vida profesional.

Por ello la importancia de conocer cada etapa y saber el suelo que vamos a pisar mucho antes de hacerlo, para poder iniciar nuestra trayectoria con paso firme y tomar buenas decisiones a lo largo del camino.

Especialistas en recursos humanos han logrado identificar varias etapas a lo largo de la trayectoria laboral de las personas.

1.- La primera fase inicia desde que se decide estudiar una carrera profesional. Una vez que se ha escogido, lo ideal sería infiltrarse en el ámbito laboral con trabajos de medio tiempo que se puedan combinar con los estudios y que además, permitan conocer a detalle las dinámicas y esquemas de trabajo; incluso, otra opción son las prácticas profesionales, donde se pueden conocer las áreas o actividades a las que uno le gustaría dedicarse y así ir obteniendo experiencia curricular.

2.- Una vez concluida la carrera que se eligió, es turno de comenzar con la búsqueda de empleos de formación y comenzar a construir un futuro laboral estableciendo objetivos a corto, mediano y largo plazo. Aquí lo importante es aprender lo más que se pueda y aprovechar la red de contactos que se genera a partir de este tipo de trabajos que podrían servir para un futuro. También, es una buena etapa para ir formando un “colchón” que pueda ayudar a construir un mejor futuro laboral como lo podría ser desarrollar un negocio propio.

3.- Después de la experiencia del primer trabajo, viene una etapa de construcción de experiencias laborales de valor y, en la medida de lo posible, apostar por la estabilidad en un trabajo. Hasta hace algunas décadas, la meta de una persona era entrar a una “buena empresa” y obtener un trabajo de por vida. Desgraciadamente, con la situación actual en México, sólo tres de cada diez trabajadores tienen más de cinco años de antigüedad en su empleo actual.

Actualmente, es común que un empleado deje uno o varios empleos en busca de mejores oportunidades, más satisfacción laboral y desarrollo profesional. Si bien es cierto que hay ciertas profesiones en las que se puede permitir “saltar” de un empleo a otro en lo que se encuentra el campo de interés, lo cierto es que es importante tener un historial laboral estable.

También es en este tiempo cuando se hace indispensable la actualización de conocimientos. Invertir en la formación es una apuesta segura para que se puedan abrir puertas a mejores oportunidades.

4.- Se tiene la idea de que después de los 40, viene el declive de la vida profesional. Sin embargo, por la experiencia adquirida es la edad ideal para acceder a puestos ejecutivos y cosechar los frutos de una vida laboral constante y dedicada. Además, si se tiene el “gusanito” de la vida académica es el momento para compartir los conocimientos y capacitar a nuevos cuadros.

Renovar los conocimientos, aprender a dominar nuevas herramientas y tener la capacidad de modificar la forma de trabajo, ayudará a romper la imagen de empleado anticuado.

5.- Y si aún no se ha emprendido algo por cuenta propia, todavía en esta etapa se puede hacer. Planeación y capacitación son dos claves para que un negocio tenga éxito. El mejor inicio es adquiriendo competencias clave como finanzas, ventas, mercadotecnia, liderazgo y productividad.