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Seamos honestos: ¿a cuántos de nosotros nos han dicho estas 5 palabras que rayan hasta en lo simpático, partiendo del punto que lo simpático es primo de lo espantoso? Sí, efectivamente, tu relación terminó.

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De por sí, el terminar una relación es un trago difícil de pasar y más aún, superarlo, como para que el que decida poner punto final salga con frases tan predecibles y tan poco creíbles como las siguientes:

– Tenemos pocas cosas en común: Sí, yo soy mujer y tú eres hombre. Efectivamente, no tenemos eso en común, pero ¿quién dijo que teníamos que tener los mismos gustos en todo y compartir la misma forma de pensar?

– Te mereces algo mejor: Claro, un día mi jefe me dijo que me subiría el sueldo y sinceramente le dije “gracias, jefe, pero creo que mi trabajo está cotizado en un rango más bajo del que me ofrece”.

– Quiero dedicarme a lo profesional: Y yo quiero dedicarme a vivir la vida loca… Ok, not.

– No puedo darte lo que necesitas: Pues como que darme el biberón de la noche o cambiarme el pañal, no creo. Ya estoy grandecita y sé cuáles son mis necesidades ¿cómo le hiciste para saberlas? ¿Practicas la telepatía?

– No quiero lastimarte: ¿Si estás consciente de que esto me duele más que el peor de los golpes que me he dado en el dedo chiquito del pie?

– Necesito tiempo/espacio: ¡Haberlo dicho antes! Te hubiera comprado un reloj. O mejor aún, ¿te mando la mudanza para que te extiendas a tus anchas?

– Somos demasiado jóvenes para comprometernos: ¡Qué bien! La inversión que he hecho en cremas antiedad está funcionando. Tú, que acabas de subir al cuarto piso de tu vida, ¿te pondrás botox?

– Mi psicólogo me dijo: Y Simón dice también.

Aunque parezca chiste, hasta para romper con tu pareja se necesita estilo y tacto. No caigas en estos clichés que más que ayudarte, lo único que harán serán empeorar el sentimiento de la otra persona que puede durar mucho tiempo.