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Las espinacas eran el gran aliado de Popeye a la hora de “mostrar el músculo” y defender a su doncella del villano, pero ahora también podrían ayudar a la humanidad en la lucha antiterrorista.

espinacas

No es broma; gracias a un mecanismo de nanotecnología que envía una señal a un teléfono inteligente, las espinacas podrían emplearse como detectores de explosivos.

Esta es la primera vez que se logra comunicación entre una planta y un teléfono, lo que abre las posibilidades para emplear plantas como mecanismo de defensa y de identificación de amenazas terroristas, entre otros usos.

La tecnología fue desarrollada por investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), y se basa en el empleo de nanotubos de carbón.

Los nanotubos, de una diezmilésima del grosor de un cabello humano, se insertan en las hojas de espinaca, las cuales emiten una señal cuando detectan nitroaromáticos, los compuestos químicos usados en varios tipos de explosivos.

De esta forma, la espinaca puede detectar esos compuestos en el aire o el agua subterránea, y mediante la aplicación de una luz láser, los nanotubos emiten una luz infrarroja que es detectada por una cámara conectada a una computadora Raspberry Pi, la cual envía un mensaje al teléfono alertando de la presencia y tamaño del explosivo.

Por el momento, el alcance de la señal que emiten es aproximadamente de un metro, pero los científicos trabajan para aumentar esa distancia.

La ventaja de las plantas como detectores de explosivos es que pueden ser usadas en espacios públicos, incluso aguas subterráneas, se reparan a sí mismas, y se adaptan al medio ambiente, lo que las hace una herramienta ideal en la lucha antiterrorista.