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Un equipo de paleontólogos encontró la primera evidencia de tejido cerebral de un dinosaurio que habría vivido hace 133 millones de años, en un resto fosilizado hallado en el sur de Reino Unido hace más de una década.

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La muestra se encontró en lo que parecía un simple guijarro (piedra de río) color marrón que fue descubierto en 2004 por un coleccionista de fósiles aficionado en el condado inglés de Sussex, sin embargo, los científicos confirmaron que es un pequeño pedazo de cráneo de dinosaurio.

Se trata de una pieza de la cavidad cerebral de un dinosaurio, la cual tiene una fina capa de tejidos mineralizados en su superficie, destacó el jueves el equipo internacional de paleontólogos dirigidos por el profesor Martin Brasier de la Universidad de Oxford.

El descubrimiento de cualquier tejido blando de un dinosaurio es muy raro ya que el material se degrada mucho más rápido que otros tipos de tejido, por lo que éste es un invaluable tesoro para la ciencia, subrayó en una declaración.

Los científicos dicen que el trozo de cráneo habría pertenecido muy probablemente a un pariente cercano al Iguanodon, que vivió hace unos 125 millones de años y era un herbívoro que alcanzaba hasta ocho metros de longitud y podía caminar en dos o cuatro patas.

Una de las características especiales de esos dinosaurios son las engrandecidas puntas afiladas en sus pulgares, que inicialmente se pensaba que era un cuerno.

Aunque se han encontrado cajas craneanas de dinosaurios, esta es la primera vez que hallan tejido cerebral fosilizado de éstos espécimenes o de cualquier ser vivo que haya caminado en la Tierra.

“Lo más sorprendente es que algo tan delicado como el tejido cerebral, que no se esperaría ver nunca, se ha conservado”, afirmó Alex Liu, coautor de la investigación, en una publicación especial de la Sociedad Geológica de Londres.

“Hay una espectacular calidad preservacional en el registro fósil, incluso 130 millones de años después de este dinosaurio estuvo vivo”, añadió.

Los investigadores describen cómo el pedazo de cráneo fue descubierto cerca de otros restos de dinosaurios, incluidas costillas y huesos de las patas. “No podemos decir que se trata del mismo organismo, pero es en una buena parte de los dinosaurios”, indicó Liu.

El trozo fosilizado mide alrededor de 10 centímetros por cinco centímetros y se cree que era alrededor de un tercio del tamaño de la cavidad cerebral.

Aunque estiman que perteneció a un pariente del Iguanodon, la edad de las rocas en el lugar donde fue encontrado datan de hace 133 millones de años, lo cual sugiere que el dinosaurio podría haber vagado por la Tierra varios millones de años antes.