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Un acuerdo de propiedad intelectual se está volviendo común y recomendable para todos aquellos que desean hacerse un tatuaje, debido a la evolución artística que registra esta práctica.

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La actual situación es que los tatuajes han dejado de ser “adornos secretos” para convertirse en una forma de expresión de la individualidad, parte de la “marca personal”.

Se estima que alrededor de 40 por ciento de las personas de entre 18 a 35 años de edad tienen al menos un tatuaje y muchos ostentan varios.

Por ello, son también piezas del amplio campo de la propiedad intelectual, revela la abogada Shontavia Johnson de la universidad estadounidense de Drake, pues su popularidad crece al mismo tiempo que los argumentos de propiedad.

Haber pagado por la tinta y poner la piel no significa que sea el único que siente orgullo por el tatuaje, pues quien lo diseñó y plasmó es también un creador, igual que un músico, un actor o un director de cine, añade.

La abogada recuerda demandas famosas en este novedoso campo legal, como la que alcanzó al exbasquetbolista Rasheed Wallace, campeón de la NBA en 2004 con Detroit Pistons.

El deportista fue contratado para un comercial de la marca Nike donde aparecía el tatuaje de su brazo derecho mientras explicaba su significado y la importancia para él, lo que le valió una demanda por parte del tatuador.

Otro ejemplo es la demanda que terminó en un acuerdo y pago por la Warner Brothers Entertainment al tatuador que diseñó el tatuaje con la cara del exboxeador Mike Tyson, y que esa empresa usó en el actor de uno de sus filmes.

Y es que, ante la sofisticación que han alcanzado los tatuajes actuales, ya no es fácil sorprenderse de que haya demandas relacionadas con ese tipo de trabajos. Si se reúnen autoría, creatividad y percepción, es muy posible que se esté ante un copyright como con cualquier pieza de arte.

No obstante, hasta ahora no se ha sabido de alguna corte que ordene la remoción de un tatuaje envuelto en alguna clase de disputa legal, pues la mayoría de demandas se resuelve con acuerdos extrajudiciales.

Sin embargo, es aconsejable que haya un contrato firmado entre el tatuador y el tatuado en materia de propiedad intelectual a fin de evitar problemas en el futuro.