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Los glaciares de la Antártida Occidental perdieron cientos de metros de espesor entre 2002 y 2009, según revela un nuevo estudio de la NASA. Masas de agua caliente están modificando el agua profunda que circula alrededor de la Antártida, y que está derritiendo las grandes masas de agua helada.

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El agua profunda circumpolar (CDW, por sus siglas en inglés) es el componente principal de la Corriente Circumpolar Antártica, y se encuentra a varios de cientos de metros de profundidad. Antes de llegar a la plataforma continental sus aguas cálidas pasan por profundas depresiones, que las conducen a las cavidades debajo del hielo antártico. Si el volumen de estas aguas aumenta entre las oquedades, pueden derretir la parte inferior de la plataforma de los glaciares.

Una nueva investigación, publicada en la revista Nature Communications, apoya la hipótesis de que la cantidad de agua caliente por debajo del hielo en el mar de Amundsen ha aumentado significativamente en los últimos 16 años.

Los científicos estudiaron con datos de la Operación IceBridge de la NASA el comportamiento de tres glaciares de la Antártida Occidental en el mar de Amundsen: The Smith, Pope y Kohler.

Esta zona alberga algunos de los glaciares del planeta que se están derritiendo a mayor velocidad. Hasta ahora la magnitud exacta de la pérdida de hielo no estaba cuantificada.

Para medir el espesor y la altura del hielo, los científicos utilizaron instrumentos de radar y altimetría láser. Las ondas de radar penetran en los glaciares hasta su base, lo que permite evaluar directamente sus perfiles inferiores y cómo han cambiado las líneas de conexión a tierra entre 2002 y 2014.

Los autores observaron una fusión intensa y desequilibrada de los glaciares entre 2002 y 2009. The Smith, por ejemplo, pierde 70 metros de hielo al año y casi medio kilómetro de espesor de hielo en total. Entre 2009 y 2014, se ha reducido la afluencia de agua caliente en los glaciares Pope y Kohler, lo que ha dado lugar a una menor pérdida de hielo.

“Trabajos de investigación recientes indican que algunos de los cambios de la Antártida Occidental ya son irreversibles, en particular, la rápida retirada de la línea de conexión con la tierra y la pérdida de masa de los glaciares más grandes, como Thwaites. Varias plataformas de hielo en la península antártica, que tiene una de las tasas más rápidas de calentamiento de la atmósfera en los últimos 50 años, se han venido abajo”, señala Ala Khazendar, del Jet Propulsion Laboratory de la NASA y coautor del estudio.

La pregunta ahora es si el resto de glaciares en la Antártida Occidental se comportan como The Smith o más como Pope y Kohler. Pero los investigadores necesitan más información sobre la roca madre y el fondo marino, así como datos sobre la circulación oceánica y sus temperaturas, para poder predecir mejor qué cantidad de hielo de estos glaciares contribuirá al aumento del nivel del mar.

Fuente: SINC