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A lo largo de la vida, el ser humano hace frente a diferentes momentos de reflexión y de introspección que remiten a una crisis. Una crisis parece negativa puesto que implica dolor, desorientación y, aparentemente, también una pérdida; sin embargo, hacer frente a un periodo vital de búsqueda es positivo para avanzar y evolucionar por el camino de la vida.

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Cumplir 30 años es un evento que para nadie pasa inadvertido. Para bien o para mal,  llegar a esa edad es llegar a un momento de vida en donde se hace un recuento de lo conseguido y lo que falta por alcanzar.

La década de los 30 puede ser tan importante que en cierto modo, algunas personas pueden sentir ansiedad, temor e incertidumbre al dejar atrás los “veintitantos”, pues anteriormente se tenía la idea de que llegados a esa edad, los jóvenes ya habían concluido sus estudios, con un trabajo estable y duradero, viviendo en pareja y en la espera de los primeros hijos.

En la actualidad, los estándares sociales se transformaron al igual que las ideas contempladas en ese periodo, provocando las famosas “crisis existenciales” que son producto del término e inicio de una etapa a otra.

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Algunos expertos han identificado que en las personas entre los 29 y 30 años se presentan algunas características que se repiten como bajas expectativas de vida, un porvenir solitario, pérdida de identidad, por lo tanto se dedican a buscar un nuevo “yo”.

La definición que los jóvenes adultos tienen acerca de “proyecto de vida” a partir de los 30 es ver realizados varios aspectos, entre ellos: tener una casa propia y auto, una estabilidad económica, planes para viajar cuando se desee, formar una familia, entre otras cosas, es decir, dar la bienvenida a la etapa madura.

Un factor determinante al llegar a esa edad es que el ser humano se siente “viejo” para realizar ciertas actividades y llevar a cabo sus metas: situación económica estable y una mejor calidad de vida.

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Hoy por hoy, varias empresas buscan a gente joven con algunos años de experiencia para cubrir puestos importantes de trabajo con un atractivo sueldo, de edades que fluctúan entre 20 a 27 años, por lo tanto a los jóvenes adultos les cuesta más trabajo conseguir empleo.

Otro aspecto que también preocupa a quienes están a punto de entrar o ya están en los 30, tiene que ver con la parte física. A partir de los 35 años tenemos más probabilidades de aumentar de peso, nuestra piel empieza a perder luminosidad, cuesta trabajo reponerse de una desvelada, comienzan a salir las primeras líneas de expresión y canas.

Pero, para poder atravesar esta crisis, ante todo, se requiere actitud. Lo primero que debe hacer una persona que cumplió o está a punto de llegar a los 30 años, es asimilar que todas las etapas de la vida traen consigo cambios, positivos y negativos, y por lo tanto, hay que vivirlos a plenitud y consciente.