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Con alegría, humor y desamores, Celia Cruz enfrentó una vida difícil, pero exitosa en el ámbito musical. 

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“La Guarachera de Cuba” fue, si no la más, sí una de las más destacadas cantantes y mejor pagada del siglo XX; rompió mitos convirtiéndose ella misma en un mito, marcó pautas y estableció un hito en la historia de la música cubana y latinoamericana.

Cruz nació un 21 de octubre de un año incierto; algunos dicen que vino al mundo en 1924 ó 1925, incluso hay quien asegura que fue en 1921; pero la fecha exacta pierde importancia ante la revisión de su legado, las decenas de canciones que después de más de una década de su muerte siguen sonando en las casas y fiestas de muchos latinos.

Vestuario de lentejuelas, de brillantes en colores llamativos, sus exóticas pelucas y sus características zapatillas sin tacón forman parte del acervo de esta institución. Y es que si algo identificaba a Celia era la alegría que transmitía que ni el cáncer pudo arrebatarle, ni decir su sonrisa que nos recuerda que “no hay que llorar que la vida es un carnaval”.

Celia soñaba con ser madre, ama de casa y profesora; sin embargo, estos sueños dieron un giro de 180 grados cuando en 1950 asumió la dirección de La Sonora Matancera, para años más tarde inmortalizar lo que fue su grito de guerra: “¡Azúcar!”, tan única como el nombre Celia Cruz.

Abandonó Cuba, tras el ascenso al poder de Fidel Castro, y en 1962 Cruz se casó con Pedro Knight, uno de los trompetistas de la banda, dando inicio así a un matrimonio que duró 41 años, hasta la muerte de la célebre cantante en 2003.

La artista cubana no solo ha sido partícipe de la inmortalidad de la salsa, sino que el mundo entero no olvida sus emblemáticas canciones y presentaciones sobre los escenarios, conoció la fama y recibió el reconocimiento por parte de su público y colegas, como los cinco Grammys que se ganó a lo largo de su carrera.

Sin duda, Celia estableció un lugar de respeto para las mujeres que interpretan la música popular por lo que es el paradigma y la bandera de la liberación femenina en la música popular, además de conquistar los continentes y territorios más lejanos, abriendo el camino a los artistas latinos en diversas latitudes y despertando el interés del público a la música de Latinoamérica.

Con un talento sin precedentes e incomparable y una energía insólita, es un ícono y baluarte de la música a nivel mundial y es la cantante hispana que más cariño y seguidores logró en el mundo, a los que dejó un legado invaluable y referencia ineludible para las futuras generaciones que descubren en ella una impactante y prolífica fuente de inspiración.