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Es posible que los “perritos calientes” o hot dogs tengan los días contados en Malasia y no precisamente porque vayan a ser prohibidos.

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El Departamento de Desarrollo Islámico en ese país asiático, un órgano de bases religiosas, acaba de implementar una ley para que las tiendas que venden este alimento ya no utilicen el término “hot dog” para catalogar el clásico bocadillo, ni tampoco llamar así a sus establecimientos. De lo contrario, se exponen al riesgo de que se les niegue la certificación halal.

La medida se adoptó luego de que turistas musulmanes se quejaron por el nombre de la comida y porque “provoca confusión”. Y es que los perros en la cultura islámica no están muy bien vistos, pues se les considera animales impuros y su nombre no se puede relacionar con la certificación halal, que hace referencia al conjunto de prácticas permitidas por la religión musulmana.

A pesar de que en Malasia se tiene una visión moderada del Islam, las mentalidades conservadoras están ganando terreno.

Pese al cambio de nombre, los malasios seguirán llamando a la comida por su anterior nombre, aunque sea distinto en la carta del menú.