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Una ciudad capital tiene a favor mayor oferta laboral y desarrollo. Los individuos acceden a mejores salarios pero también, a un incremento alto del estrés y quebrantos a la salud debido a la contaminación y tránsito pesado en las calles.

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Al menos en la Ciudad de México, los empleados pierden hasta tres horas diarias entre sus hogares y la oficina, acompañados de la polución.

¿En qué proporción perjudica la productividad? Principalmente, la contaminación afecta el desarrollo del cerebro y por ende, sus funciones básicas de eficiencia en el ser humano. Las sustancias que arrojan los vehículos pueden llegar hasta la capa hematoencefálica, la materia gris, y así provocar confusión en las conexiones neuronales.

“Las enfermedades respiratorias son la causa número uno de las ausencias laborales. Desde un leve resfriado hasta complicaciones como bronquitis a causa de la contaminación, representan pérdidas anuales graves para las empresas que pierden por varios días a sus empleados y disminuye la productividad”, señala Venus Buchán, gerente de talento de la Consultora especializada en head hunting 3 Hunters.

Como parte de la seguidilla de trastornos ocasionados por los embotellamientos viales también está el ruido al que es sometido una persona que se desplaza en transporte público o auto particular, en plena hora pico mañanera hacia su lugar de trabajo.

¿De qué manera toca el desempeño laboral? Por el notorio nivel de estrés, agotamiento y cansancio, mal humor; aquél que no permite que fluya la concentración y aplomo para realizar las tareas señaladas en la agenda.

En la suma de factores como contaminación, embotellamiento vial y ruido por tránsito pesado, el trabajador está expuesto a disminuir su ímpetu creativo y productivo. Todo el bienestar que gana una persona tras dormir al menos siete horas, se resta en una hora diaria expuesto al sofoco vial durante el desplazamiento a la oficina.

Para contrarrestar estos síntomas adversos, se recomienda el uso de cubrebocas en zonas donde la emisión de gases tóxicos y smog sea superior a los índices moderados, llevar una dieta balanceada y rica en vitamina C, además de beber abundante agua y hacer ejercicio cardiovascular al menos cuatro veces por semana.