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Movimiento Nacional Taxista, una agrupación que dice representar los intereses de casi 700 mil taxistas de 27 estados del país, realizó una movilización en la Ciudad de México para demandar a las autoridades federales y estatales la aplicación de diversas medidas en contra de los servicios de transporte privado que son solicitados mediante aplicaciones móviles, como Uber y Cabify, a los que consideran ilegales.

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Alrededor de ocho mil choferes y 500 taxis, de acuerdo con cifras provistas por el propio movimiento, se manifestaron sobre Paseo de la Reforma para que los servicios de transporte mediante aplicaciones para teléfonos y tabletas operen por concesión y se les apliquen las mismas regulaciones que a los servicios de taxis tradicionales.

“El malestar y detrimento de las condiciones de vida de los taxistas legales es generalizado en todo el territorio nacional”, dijo el movimiento en un comunicado. “Nos hemos unido los taxistas de todo el país en un movimiento único, con el fin de manifestarle al gobierno federal el apremio a que tome cartas en el asunto ante la omisión de los gobiernos locales o su franca complacencia”.

Una comisión de taxistas fue recibida por autoridades de la Secretaría de Gobernación para el establecimiento de una mesa de diálogo.

Recientemente, los servicios de transporte privado han tomado auge en el país. México es el segundo mercado más importante de Uber Technologies, la principal empresa de este tipo de servicios a nivel mundial y la cual tiene operación en más de 20 ciudades en México.

Cabify, por su parte, ofrece el servicio en seis ciudades de México y próximamente comenzará a operar en dos más: Aguascalientes y San Luis Potosí.

El gobierno de la Ciudad de México estableció medidas el año pasado para regular los servicios de transporte privado solicitado de forma digital con el fin de acabar con la oposición de organizaciones locales de taxistas que consideraban esos servicios como una competencia desleal.

En otras partes del país, el servicio ha sido rechazado por los gremios de taxistas locales y por las propias autoridades estatales.

A finales del mes pasado, Uber comenzó sus operaciones en Cancún, a pesar del rechazo por parte de los tres principales sindicatos de taxistas y de las modificaciones realizadas a la ley de tránsito para impedir que la empresa y otros servicios similares operaran en la zona.

Las medidas aplicadas por las autoridades capitalinas fueron diseñadas a partir de un proceso de consulta a todos los interesados, y consideran el registro de estos servicios ante la Secretaría de Movilidad capitalina, la aportación de 1.5% de su costo a un fondo para la mejora de los servicios de taxi, la asistencia de los choferes a un curso de capacitación, así como el cumplimiento de varios requisitos por parte de los automóviles que prestan el servicio.

A pesar de la aplicación de esta regulación, el malestar de los taxistas tradicionales continúa.

Uber “nos está dando en la torre”, dijo un conductor del taxi, quien participó en la manifestación. Uber y las otras “son empresas particulares que no deberían dar el servicio contra nosotros”.

Entre las demandas del movimiento de taxistas se encuentran la implementación de un taxímetro satelital, la mejora de sus unidades, capacitación, la creación de un Instituto Nacional Tecnológico del Taxista, y el diseño de aplicaciones móviles para la operación de taxis tradicionales.

 

Vía Sentido Común, Content Partner de Urban360 www.sentidocomun.com.mx